Dios está en todas partes… y ahora también en Internet

Quienes acusan a la Iglesia católica de no ajustarse a la modernidad están muy confundidos. Al menos en la vertiente tecnológica y de redes sociales, el Dios cristiano y su Consejo de Administración, con sede central en el estado Vaticano, están a la última. Prueba de ello es el inmenso despliegue mediático para la cobertura de la ceremonia de beatificación del Papa Juan Pablo II, retransmitida en directo por YouTube
Al margen de cualquier valoración religiosa y desde un mero punto de vista mercantil, la Iglesia católica puede ser vista como una de las más antiguas y exitosas multinacionales del globo. Aunque el producto que se vende es homogéneo, de altísima calidad y muy atractivo (la salvación eterna), el éxito no está asegurado sin una serie de elementos, en los que la Iglesia ha sido maestra. 
Uno de sus mayores triunfos radica en haberse mantenido al día en las técnicas de marketing y comunicación, amén de otros factores como el cultivar una rigurosa estructura jerárquica, una red comercial que llega hasta el rincón más perdido (sacerdotes) y puntos de venta con la mejor localización  posible: iglesias en las céntricas plazas del pueblo. Muchos de esos elementos son comunes a empresas de gran éxito como McDonalds o Starbucks, por ejemplo. 
Nos podemos remontar  a muchos siglos atrás cuando el marketing era el boca a boca y la Iglesia lo dominaba. La creación de centros de peregrinación a Santiago de Compostela o Lourdes y Fátima, donde se consigue el producto –la salvación y la cura milagrosa- a precios de descuento, resultó una idea genial, comparable a la de Facebook. 
El tráfico de reliquias, -muchas de ellas pirateadas- (donde hay un buen producto siempre hay pirateo), constituyó uno de los grandes negocios durante varios siglos. Esas rutas, por las que pasaban miles de peregrinos,  eran los nervios centrales de intercambio de información, promoción, marketing y ventas. Una prueba de su éxito es que siguen hoy atrayendo a miles de personas de todo el mundo. 
El uso de los medios de comunicación ha sido siempre modélico por parte del Vaticano. Bien desde Radio Vaticana, el Observatorio Romano o su excelente departamento de comunicaciones, la Iglesia ha sabido siempre difundir con prontitud sus mensajes. 
Con la revolución en los medios de comunicación, la llegada de Internet y el trasvase de la información a las redes sociales, el boca a boca de las parroquias o las rutas de peregrinaje ha saltado ahora a YouTube, Facebook y Twitter. 
El más avanzado y curioso exponente de esta actualización mediática a las redes sociales es la página www.pope2you.net , una especie de “hotline” con el mundo celestial. 
En inglés, italiano, español, francés, alemán, y algo en portugués, la página ofrece una variedad de aplicaciones para Facebook,  iPhone, iPad y el YouTube Vaticano, con retransmisiones en directo de grandes actos como la Semana Santa o el caso que nos ocupa: la beatificación de Juan Pablo II. 
Postales virtuales para invitar a amigos a rezar, fondos de pantalla, compartir con sacerdotes y una miríada de productos religiosos, componen el resto de esta página, fácil de manejar y claramente estructurada. 
Para adaptarse a los tiempos, hay que adelantarse a ellos y la Iglesia católica lo sabe muy bien. No solamente ha respondido al reto de los nuevos sistemas de comunicación y marketing sino que se plantea como hacerlo en los tiempos venideros. 
Un ejemplo, no tan anecdótico aunque suene irreal: el Vaticano cuenta con un comité mixto de religiosos y científicos laicos que analiza periódicamente la posibilidad de que en cualquier momento se detecte la existencia de vida extraterrestre. La misión de dicho comité es preparar de inmediato la respuesta de la Iglesia y adaptar el mensaje a los nuevos medios para que la doctrina tradicional no se vea convulsionada. 
Su estrategia de comunicación y marketing está, por tanto, preparada y lista para cuando llegue el momento en el que haya que actualizar lo dicho desde hace dos mil años a la confirmación de que existen otros mundos y seres diferentes a los de la Tierra. 
Ello confirma que la Iglesia católica, a pesar de verse convulsionada de vez en cuando por crisis de confianza y escándalos mayúsculos, supone todo un ejemplo del triunfo empresarial y por el uso impecable de los medios de comunicación. 
Todo un modelo a seguir para cualquier multinacional o institución de alcance global. 
Rosana Ubanell, Managing Director, Intuic Miami

Intuic

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