El Blues del Becario

El fenómeno está de boca en boca: están explotando (al máximo) a los becarios.

Lo que ha sido una práctica más bien cotidiana y “ritual de iniciación”, empieza a tomar visos de verdadero desacato a las leyes, e irrespeto a la dignidad del empleado que acepta esta situación por la extrema necesidad de un pequeño/nulo sueldo o algo de experiencia laboral en agencias de publicidad.

Ya no es sólo pedirle al “nuevo” que baje a comprar el café o el tabaco, o que se convierta en el recadero del jefe: ahora su cargo de becario es un vulgar maquillaje de lo que realmente es con todas sus letras, pero que se niegan a incluir en la nómina como tal: diseñador gráfico, personal de Cuentas o RRHH, o redactor creativo.

Las ofertas de empleo donde reclutan a estos supuestos becarios gritan a voz en cuello lo que se avecina: trabajar a deshoras y bajo presión, ser un empleado “multidisciplinario” -quieren que lo hagas TODO tu, que manejes varios software de edición de imágenes, vídeos, textos… y de contabilidad también, si se antojan- bajo un contrato inestable y sólo con el blando aliciente de contar con un ambiente de trabajo muy guay. ¡Y vas ganando si te llegan a pagar algo por estos privilegios!

Este trato no es justo ni legal: están jugando con el talento y la necesidad. Por otro lado, los que deberían defender al becario (Ministerio del Trabajo, Celestino Corbacho y los políticos que tanto se preocupan por nosotros) miran a las musarañas, mientras se retuercen las manos y dicen apenados “Pero, ¿Qué podemos hacer? La crisis hace que pasen cosas muuu malas; ¡No podemos controlar ese tipo de prácticas encubiertas!”

Me niego a aceptar el maltrato laboral como moneda corriente de la crisis. Si llegamos a ser aceptados para trabajar en una agencia, debería ser bajo un contrato estable y legal, con el cargo que realmente tenemos, y un salario acorde a lo que valemos.

¿Acaso eso es pedir de más?

María Eugenia Jaimes

http://otcopymadrid.wordpress.com
Te recomendamos

#Highway2Sales

NH

Atresmedia

ADN by DAN

Compartir