El fin de la televisión que conocemos

Un informe encargado por la Cámara de los Lores británica y titulado Broadband for all – an alternative vision insta al gobierno a eliminar la televisión convencional transmitida a través de las ondas, a trasladar sus contenidos a internet, y a utilizar el espectro radioeléctrico liberado para desarrollar servicios móviles más rápidos.

“We recommend that the government, Ofcom and the industry begin to consider the desirability of the transfer of terrestrial broadcast content from spectrum to the internet and the consequent switching off of broadcast transmission over spectrum.”

La idea es clara: la televisión es, de manera abrumadora, consumida en localizaciones fijas, donde la conexión a un cable no supone un problema. A día de hoy, seguir reservando enormes cantidades de espectro para enviar señales de televisión para que todo el mundo las pueda ver, cuando en realidad cada uno consume una minúscula porción de lo enviado es, claramente, un uso ineficiente. Sin embargo, la infraestructura de comunicaciones bidireccionales es, cada día más, un factor fundamental en la competitividad de las naciones, y debe ser asegurada por todos los medios.

Una idea que pone las cosas en su sitio: las comunicaciones unidireccionales son cosa del siglo pasado, y los recursos que empleaban deben ser liberados para hacer sitio a lo verdaderamente importante. Tranquilos, no se trata de quedarnos sin televisión y de dejar de tener el auténtico opio del pueblo… es una simple cuestión de prioridades: le cambiamos el sillón de sitio a la vieja dama sorda. Que nos llegue a través de la red fija, y libere el espectro que utilizaba para que pueda ser empleado en usos más importantes. Sin duda, un planteamiento provocativo, pero que podría tener mucho sentido si se hace bien y se propician nuevos modelos de gestión de la infraestructura, en lugar de seguir dejándosela a los mismos operadores del siglo pasado. Todo indica que el Reino Unido está empezando a entrar en una fase de auténtica obsesión política con respecto a la importancia de la red como factor de competitividad nacional, algo razonable teniendo en cuenta el desarrollo de los servicios en el país y su creciente contribución al producto interior bruto.

Mientras, en España, una ridícula “agenda digital para España“ creada por un comité en el que predominaban de manera insultante los intereses de las operadoras, únicamente se preocupa de que éstas puedan asegurarse el seguir ganando mucho dinero a base de explotar sus infraestructuras en las condiciones que les dé la gana. En España no veremos informes como este, porque sencillamente son planteamientos que no caben en la cabeza de quienes nos dirigen ni de quienes los asesoran – en gran medida porque quienes los asesoran únicamente se dedican a defender a quien les paga o les pagó anteriormente. Todo eso de la competitividad nacional, de buscar nuevas maneras creativas para llevar más ancho de banda a mejor precio a más gente, o de asegurar un tejido que favorezca la aparición de emprendedores son cosas que solo importan en otros países. Que inventen ellos. Así nos luce el pelo. Vía: El blog de Enrique Dans

enriquedans

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