El futuro es social

¿Dónde se está escribiendo el futuro de las redes sociales? Hoy son muchas las empresas, organizaciones, partidos políticos, marcas personales… que dedican horas y horas a optimizar su presencia en los medios sociales. Se crean perfiles en las redes sociales más importantes y se gestionan de forma profesional, se desarrollan acciones de monitorización y planificación de las conversaciones, se diseñan campañas innovadoras y disruptivas... Muchos de esos proyectos parecen entender que el papel de consumidores y ciudadanos es diferente y que ahora sus voces son más poderosas que nunca. No obstante, creo que el futuro de los medios sociales se está dibujando principalmente en otros espacios de forma simultánea y caótica (en el sentido matemático de la Teoría del caos):

  • En las comunidades creadas por colectivos que conectan para encontrarse y compartir intereses, causas y proyectos. Especialmente destacables son los movimientos sociales como el 15M. En estos movimientos están presentes atributos que se echan de menos en la mayoría de los proyectos con la etiqueta “social”: pasión (por lo que haces y por lo que eres), libertad a flor de piel, capacidad de asumir riesgos y una vocación absoluta por compartir.
  • Y en los ordenadores, tablets y smartphones de niños, adolescentes y jóvenes que están inventando nuevas formas de tribus digitales. En este caso, me parecen especialmente destacables las nuevas formas de uso de las redes sociales que hacen estos grupos de edad, y que se caracterizan por salirse de la norma (o de las normas). En realidad, van por delante de los que intentan describir el universo de los medios y las tecnologías sociales, demostrando que cuando algo es verdaderamente innovador, la gente no lo entiende. Es la prueba definitiva de que es nuevo.

En esas conversaciones a las que me refiero, todo ocurre de forma natural, no suena impostado ni forzado, porque esas personas viven esos espacios como parte de su vida, no como un espacio que necesite ser analizado. Así de simple. Mientras tanto, las organizaciones siguen esforzándose en conceptos como inteligencia de mercado o inteligencia competitiva. Olvidan que va más de compartir que de competir. Va más de pasión (corazón) que de revisión. Va más de libertad que de control. Va más de lanzarse (asumir riesgos) que de prevenir contagios. Porque, hablando de contagios, se usa mucho el término marketing viral, pero se pone el foco en el marketing (con aspiraciones científicas) y menos en lo viral.

Manuel Gutiérrez de Diego

http://www.socialnautas.es/
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