El ocaso de la empresa convencional

Las primeras luces de la mañana acompañaban el ruido de las barcas que llegaban a Rialto desde el Canal Grande. El movimiento ágil pero silencioso de los mercantes se repetía una vez más en el mercado que en aquella época representaba la puerta entre Oriente y Occidente.

No había mucho tiempo, todo tenía que estar preparado para el momento en que los primeros peregrinos que llegaban de toda Europa camino de la Tierra Santa encontrasen todo tipo de especias, azúcar, telas y manjares para ayudarles a que el camino fuese más cómodo.

Cada parada del mercado era un sinfín de colores y olores acompañadas de las historias más increíbles de batallas ganadas, dragones vencidos, Reyes y Reinas de países lejanos, que convertían cada pieza en algo único, irrepetible.

Los mercantes exponían sus tesoros y hablaban de sus aventuras a los peregrinos que se acercaban a las paradas deseosos de conocer más de cerca aquello que se escondía detrás de cada historia.

Aquel mercado era el centro del Universo. Miles de personas pasaban cada día y miles de conversaciones se establecían de forma natural, genuina, entre los mercantes, los peregrinos, los curiosos y todos aquellos que vivían el mercado como la principal actividad del día.

Con un ejemplo similar (yo me he permitido el placer de inventarme uno ambientado en el mercado de Rialto en Venecia) el Manifiesto Cluetrain introduce la tesis que defiende la conversación humana y natural como el autentico lenguaje del comercio.

El ejemplo del mercado medieval (como expresión más autentica del mercadeo, marketing en definitiva) es un modelo que poco a poco está resurgiendo en el mundo de los negocios. O mejor dicho, están resurgiendo sus principios según los cuales el mercado son conversaciones; conversaciones humanas, autenticas en las cuales todos ganamos.

El período en el cual los negocios, por efecto de la revolución industrial y las cadenas de producción, perdieron la voz ha terminado. La llegada de internet y de los social media nos facilita un sistema de comunicación global que elimina las estructuras de poder y las burocracias sin sentido, para ponernos todos en contacto.

Ha llegado la época en la cual el organigrama ha dejado de tener sentido. Las empresas que sobrevivirán son las empresas que se rigen por hipervínculos entre las personas. Las empresas que sustituyen el mensaje corporativo unidireccional por las conversaciones entre sus empleados y los clientes, en definitiva las conversaciones con el mercado.

Escrito por un ingeniero, un consultor, un experto en marketing y un editor, el Manifiesto Cluetrain es un rechazo al enfoque tradicional del mundo empresarial. Su contenido se basa en 95 tesis publicadas en 1999 en internet en la página www.cluetrain.com por los autores del libro y firmadas hasta la fecha por cientos de personas del mundo del marketing, política, empresa, etc.

Las tesis hablan de marketing y de la relación con el mercado pero también de relaciones humanas, de transparencia, de empresa. No se trata de un manual práctico sino que simplemente se quiere describir como son los negocios en realidad y en qué se están convirtiendo gracias a la llegada de la red y de los social media.

Un libro importante, indispensable, a leer con mucha atención pero al mismo tiempo con criticidad. Hay grandes verdades escritas aquí, pero también hay elementos de reflexión respeto a cómo queremos que sea nuestro futuro en el mundo de los negocios, del marketing, de la publicidad y de la empresa en general.

Lectura obligada, Manifiesto Cluetrain, editado en España por Deusto.

Post original.

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