El social media Jedi

Sinceramente creo que si exceptuamos la Fundación del Duque de Palma o el Servicio Postal del señor Bárcenas, pocas cosas quedan ya por amor al arte. Todo en la vida, y más en estos tiempos convulsos donde nos movemos y donde no sabemos si prestamos nuestra imagen para publicitar hipotecas o bien vamos y nos volvemos en su contra cual bañador en el cuerpo de Falete, se hace por algo.

Entiendo entonces, continuando con este momento de reflexión profunda, que si alguien hace algo en la vida es porque normalmente quiere conseguir algo. Así, por ejemplo, creo que si abrimos una cuenta en Twitter es porque entre otras cosas tenemos algo que contar y de algún modo queremos atraer algo, llámese negocio, branding hacia nuestra persona, o como alguno cercano que conozco bastante bien, nuevas aspirantes para la chorbo-agenda.

Todo esto viene amigos míos, porque esta semana he tenido la gran suerte de que durante 48 horas me ha seguido un tipo que se presentaba como Social Media Jedi, orgulloso marido (espero que de la Princesa Leia) y padre de dos retoños (que espero por Dios que no sean Ewoks o el momento “Venao” se va a escuchar en todo el barrio). Ya he escrito anteriormente sobre lo nulo que soy practicando este juego tan común en el patio de colegio (2.0, por supuesto) del “tesigomesigues”, pero confieso que por un momento, sólo por un momento, estuve a punto de seguirle.

Sí… lo confieso, sólo por un momento el puntero de mi ratón se dirigió rumbo al “Seguir” pero me acojoné, así de sencillo. Por mi mente calenturienta empezaron a asomar nuevos seguidores (amigos claro del Jedi este) que empezaban a seguirme con nombres del estilo “Primo Larry 2.0”, “Karate Tweet” o “Tarzán y su puta madre buscan un piso en Silicon Valley”… o a más a más, peor aún, me llenaban el timeline con mensajes cruciales para el devenir del mundo mundial como “Las 3 claves para generar negocio usando la estrategia de penetración de la Estrella de la Muerte” o “Las 10 tácticas que ayudaron a McGyver a salvar al mundo usando un Chupa-Chups de colores y que van a salvar también tu negocio”… y no pude, me rendí, no le seguí…

48 horas después ya no estaba… ya no quería ser mi amigo porsiemprejamás… ya no era digno de su espada laser….

Putadón, ya… pero fuera bromas y fracasos amorosos con la Galaxia, lo que sí es cierto es que el pichi Jedi este me ha hecho pensar hasta qué punto somos capaces de conseguir seguidores y, sobre todo y más importante, el tipo de seguidores que captamos. El amago este de Yoda tenía más de 21.000 followers, dato que a algún iluminado ya le valdría para ponerle el cartelito de Influencer o Líder de Opinión… y claro, un poco más y aprovechando el Cónclave si quiere también le hacemos Papa… que quedaría algo así como el Papa Jedi I más o menos…

Pero volviendo al tema de los seguidores, me preguntaba cuántos de estos 21.000 ciberpichis serían el target de este tipo, cuántos de ellos le valdrían para salvar su galaxia o lo que leches quisiera hacer en su vida… y sí, también me preguntaba cuántos de nosotros invertimos en esto mismo, en conocer a quién nos está siguiendo y en aprender para hacer bien los procesos de captación.

Ahora que se habla del Big Data, sería bueno que recordáramos que en todo proceso de datos, sean online o no, hay dos costes fundamentales asociados, el de captación y el de limpieza/cualificación. Este último, y a pesar de que a priori no lo parezca, suele ser el más costoso en tiempo y dinero, básicamente porque te toca arreglar un pufo que no sabes si quiera si merece la pena, porque la fase primera de captación no estaba bien definida y se cogieron los datos a la ”mecagüen”… y el resultado es que ahora tienes un huevo de contactos que no sabes si están bien y ni siquiera para qué te valen.

Pero a más a más hay otra consecuencia peor… la del Jefe “FlowerPower” que mira Twitter, mira Facebook… ve 100.000 seguidores en uno, 50.000 en otro…y piensa: “Nos vamos a hinchar a vender”… y ¿sabéis qué? Debería de tener razón, debería de ser así y saber que la inversión que está haciendo en la captación de seguidores es efectiva. Pero la culpa de que piense eso no es suya, es de aquellos que nos hemos metido en esto y no hemos hecho las cosas bien desde el principio, de aquellos que alguna vez nos hemos nublado con la cantidad y no la calidad…y nos toca, (o nos ha tocado a alguno ya hace tiempo), pararnos y construir nuestra base de datos de Prospects (Potenciales Clientes) de la forma que realmente deberíamos de hacerlo, con perfiles de calidad realmente interesados en nuestro negocio y no con aspirantes u oportunistas.

Evidentemente para aquellas compañías que tienen miles y miles de seguidores el trabajo es mucho más complicado pero pueden usar herramientas para esto, pero para el resto, os animo simplemente a que cojáis 100 seguidores a modo de ejemplo e intentéis colocarlos en grandes grupos. Seguramente os saldrá un bloque muy importante de amigos, familiares y conocidos; otro de gente interna de la propia empresa o antiguos compañeros que os siguen, y a partir de ahí ya empezaremos a ver grupos cada vez más pequeños de clientes y potenciales clientes… y sí, también, un gran último bloque de gente que no sabes ni quiénes son ni cómo categorizarlos. En definitiva, os daréis cuenta del tamaño y valor real de vuestros seguidores… y será entonces cuando más de uno se lleve las manos a la cabeza…

Pero es cuando empiezas a analizar cuando afrontas la realidad y puedas hacer buen marketing, es cuando esa realidad te dice lo que debes hacer, cómo debes invertir y en qué tienes que mejorar… y es esa misma realidad la que convierte tu negocio en rentable o no,  y a ti, en un profesional… o como “mi amigo”, en un Social Media Jedi.

Valentín Hernández

www.guidance.es
@valen_hernandez
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