
Si analizamos las tendencias de este 2026 con una mirada desde la cultura, podemos encontrar nuevos puntos de vista. Las tendencias de nuestro sector parecen ir hacia una misma dirección: la hiperrealidad extrema. Todo apunta hacia la autenticidad cruda y directa, buscando conectar con la necesidad del público de ver reflejada su propia vida, sus desafíos y sus victorias.
Sin embargo, si pensamos en la cultura, el cine, la música o la moda, encontramos otras direcciones. Los videoclips parecen sacados de cuentos de hadas (Rosalía carga sus videoclips de referencias y simbolismos). La saga de Juego de Tronos sigue expandiéndose con El caballero de los siete reinos. Las tendencias de Pinterest introducen estéticas como «Extra Celestial» o «Pura poesía» que se elevan a nuevos mundos más allá de la realidad. ¿Acaso la cultura está siguiendo otro camino?
Parece que hay contradicciones dentro de la cultura. Pero antes de sacar conclusiones, recordemos un hito similar. Las tendencias «Brat» y «Demure» convivieron en el mismo año, y a pesar de ser opuestas (el verde y grunge contra lo rosa y bello), eran capaces de conectar incluso con las mismas audiencias. Podríamos pensar que es algo puntual o coincidencia, pero es la señal de que algo más profundo se está repitiendo.
Como siempre, no todo es blanco o negro. Hoy más que nunca, la forma en la que observamos el mundo, lo disfrutamos y nos sentimos dentro de él se ha vuelto fundamentalmente ambivalente. Ambos extremos conviven y se alimentan mutuamente, ofreciendo al consumidor diferentes vías para conectar con sus propias emociones.
Para terminar de entenderlo, hay tres grandes contradicciones que se pueden señalar, agrupando las tendencias de distintos informes de este año.
Cómo observamos el mundo: Surrealismo vs. Realidad
El surrealismo surge como una vía de escape que nos permite conectar con lo onírico en un día a día que a veces resulta abrumador. Esta inmersión en la fantasía se manifiesta con fuerza en la estética visual, donde se sigue exprimiendo el éxito de grandes sagas como El Señor de los Anillos con una nueva entrega cinematográfica, pero también en nuevos hábitos de consumo. Vemos cómo lo chocante y lo incómodo se transforma en entretenimiento, y cómo reimaginamos nuestro entorno a través de la inteligencia artificial, con fenómenos virales como las frutinovelas.
Por otro lado, cansados de no distinguir la verdad, buscamos la desnudez de la sociedad y una conexión con lo tangible. Cada vez más, salen diferentes tendencias que nos recuerdan el deseo de volver a lo analógico, ralentizar nuestras vidas y reconectar con la realidad. En la estética, reaparecen formas de elevar el mundo físico que nos recuerdan esa nostalgia y autenticidad, popularizando desde maquillajes minimalistas como el suede skin hasta pasatiempos que exigen un esfuerzo mental real, como el murdoku.
Cómo disfrutamos del mundo: Confort vs. Descubrimiento
La falta de estabilidad hace que nos apoyemos en nuestros lugares seguros, conocidos y predecibles. Los fans revisitan sus series y películas favoritas sin parar. Una muestra de esto es cómo Netflix ha introducido Crónicas Vampíricas en su catálogo, y Harry Potter vuelve a producirse. En esta misma línea, crece el cozy gaming, videojuegos sin presiones como Animal Crossing diseñados para reducir el estrés mediante tareas sencillas, mientras que revivir el 2016 ha sido la tendencia de hace unos meses.
Pero, simultáneamente, la experimentación se mantiene como un fuerte deseo de recompensa. Emergen destinos de viaje nuevos e intensos, «Descubrimientos fuera de la rutina» se consolida como una de las grandes tendencias de TikTok, y los nuevos juegos sociales no paran de generar vídeos virales que los usuarios trasladan a su vida real. Esto se ve claramente en el juego del «impostor», un formato viral que ya es la base de contenido para algunos creadores y al que incluso se ha sumado el propio Ibai Llanos.
Cómo nos sentimos dentro del mundo: Autoestima vs. autoexigencia
Se sigue abrazando el body positive, el amor propio y la prioridad de la salud mental. Dove promete no utilizar IA, la belleza asimétrica vuelve a la moda y los castings extravagantes ofrecen esa imprevisibilidad que el público busca. En esta misma línea, destaca un popular trend de TikTok que empodera a las mujeres a comer sin complejos como respuesta directa al controvertido contenido de las llamadas mujeres de alto valor.
Pero al mismo tiempo, se pone el peso en conseguir una mejor versión de uno mismo, tambaleando el significado de aceptación. Siguen creciendo los gurús que culpabilizan el fracaso, los «arreglos» estéticos y una cultura de perfeccionismo que se trasladan en tendencias preocupantes en redes sociales, donde estos contenidos se engloban bajo términos como Looksmaxxing para hombres y distintas tendencias que salen cada año (como el “glow up”) para mujeres con el fin de conseguir una «instagram face«.
Que los seres humanos seamos contradictorios no es algo nuevo. Pero para las marcas, el verdadero reto actual no es resolver estas tensiones, sino abrazarlas, convivir con ellas y diseñar soluciones capaces de conectar con ambas realidades.
Por Macarena Carral, Strategic Planner de Ogilvy Spain




