Mar Castro Doctora en Comunicación y pionera de la NETiqueta

Ese mal llamado spam - Mar Castro

La palabra SPAM responde a las siglas de Shoulder of Pork Ham, una variedad de carne especiada de cerdo enlatada, muy popular entre el ejército y los hogares británicos y norteamericanos en la década de los 40. Una escena humorística y sarcástica, emitida en 1970 en el popular programa de la época Monty Python´s Flying Circus en el que asociaban la carne en lata con una experiencia molesta, popularizó este término a la vez que se asoció con la oferta insistente, o dudosa, de productos y servicios.

El nacimiento de la década de los 90 coincidió con la identificación del SPAM con una práctica intrusiva consistente en el envío de mensajes no deseados o no solicitados, molestos o irrelevantes procedentes del correo electrónico, aplicaciones de mensajería instantánea, foros, chats, juegos en línea, blogs y redes sociales. Nuestros contactos y fuentes de confianza suelen ser los emisores de una actividad que incomoda a todos los receptores al exigir tiempo para filtrar y eliminar la información recibida. Mensajes basura es su denominación habitual.

Adquisición de amigos, diversión de dudoso gusto, cariño mal interpretado, aburrimiento, búsqueda de notoriedad, generación de visitas a la web, publicaciones en formato autobombo, falta de interés, visibilidad, generosidad incierta, desconocimiento del funcionamiento de la red en la que se opera o un ego dominante son los motivos principales que lleva a un internauta a convertirse en spammer , personas que no hacen buen uso de una comunidad, plataforma o red social. Una práctica que desde mediados de la década de los 90 crece de forma exponencial.

¿Cómo reaccionas cuando te hacen SPAM? El spam provoca malentendidos, dispersa la atención, genera distracción, favorece el mal humor, reduce el rendimiento, atenta contra la privacidad, vulnera la seguridad, provoca un impacto negativo en la reputación online, refleja falta de profesionalidad y es poco ético.

Mandar un email a todas las cuentas conocidas del destinatario o a uno mismo con copia oculta a los receptores, ofrecer un asunto engañoso, escribir todos los correos con copia a otra persona o reenviar varias veces el mismo email son ejemplos de spam en el correo electrónico.

Los mensajes en WhatsApp se convierten en molestos, conocidos como spim, cuando se reciben de madrugada o de forma continua a lo largo del día, exigen respuesta inmediata, abusan de iconos y animaciones, continúan cadenas de mensajes, concretan encuentros únicamente por esa vía o incluyen una sola palabra que exige atender a la recepción completa para completar la frase. La inclusión en grupos integrados por desconocidos, exigir la participación de todos los miembros, realizar críticas, propagar rumores o dar malas noticias únicamente por este medio son otras formas de hacer spam en los grupos de WhatsApp.

Escribir con una fuente de tamaño desproporcionada, emplear un lenguaje grotesco o incomprensible para los participantes –muy técnico o abreviado-, formular repetidamente la misma pregunta, abusar de emoticonos, atacar opiniones contrarias o actuar de forma anónima son malas prácticas en los foros y chats.

Los mensajes de texto, de grupo o discusión son la forma habitual de interacción entre los jugadores en línea que se convierten en spammers cuando la intención de los mismos es promover otros juegos o extensiones al mismo.

Ofrecer comentarios carentes de valor o promoción de servicios que buscan llevar el tráfico a páginas externas a la de la publicación a través de la inclusión de enlaces es la forma más habitual de realizar spam en los blogs.

Los casos más frecuentes de spam social en las redes sociales son hablar únicamente de ti o de tu marca, etiquetar de forma indiscriminada o hacerlo sin autorización, llenar las publicaciones de hashtags, enviar mensajes de forma masiva, publicar enlaces a páginas que no aportan valor o que exigen inscripción previo acceso a la información, publicar la posición exacta en cada momento, emitir invitaciones reiteradas a juegos, recomendar insistentemente aplicaciones, enviar mensajes privados automatizados, recibir ofertas no solicitadas, propagar mentiras o rumores, publicar enlaces, promociones o imágenes en muros ajenos o exigir respuesta a dudas o comentarios.

No propagues ese mal llamado spam, ¡disfruta la experiencia en la red!

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