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Alberto Lavado Account Director de Spark Foundry

Un gran clic que nos ha hecho cambiar

La verdad es que resulta difícil hablar de cómo será el futuro tras la COVID-19 cuando aún no hemos salido de esta película de terror. Pero, si algo nos ha enseñado este poco más de un año que llevamos conviviendo con la pandemia, es la importancia de la tecnología en nuestro día a día. De hecho, en dos meses se avanzó lo que estaba previsto hacer en 2 años. 

Solo debemos pensar en cuántos de nosotros habíamos teletrabajado de forma continuada antes de la pandemia, cuántos sabíamos de la existencia de Zoom, Microsoft Teams o Google Classroom antes de marzo o cuántos habíamos tenido simplemente una videollamada grupal antes de 2020, por ejemplo. Este año ha supuesto la explosión de las videoconferencias, hemos descubierto nuevas formas de comunicación y entretenimiento y nos encaminamos a un cambio en la movilidad y el consumo.

Sin darnos cuenta, esta nueva forma de trabajar ha incluido en nuestro día a día expresiones que utilizamos de manera muy recurrente, «estás muteado», «comparte la pantalla» o «tengo que colgar que voy por la quinta call del día».

La ‘zoomificación de la sociedad’ nos ha llevado a pasar horas frente a las pantallas

La ‘zoomificación’ de la sociedad ha supuesto un cambio profundo a nivel laboral. Ha llegado a cuestionar no solo si es necesario estar físicamente en el puesto de trabajo, sino incluso a replantear la necesidad de vivir en grandes ciudades o en el centro de estas para mudarte a lugares más tranquilos que permitan seguir desarrollando tu labor profesional, pero además te aporten esa parte de «calma», alejándote de la vorágine a la que estábamos acostumbrados.

Más allá del ámbito laboral o incluso del de la educación a distancia, toda la sociedad ha quedado impregnada por una nueva forma de comunicarse y socializar. Ahora pasamos horas y horas frente a la cámara hablando con amigos y familiares como si estuviéramos en la misma casa. 

Quizá sea esta costumbre de consumir contenidos en tiempo real a través de una cámara lo que ha terminado de impulsar el ‘streaming’. En las redes sociales, la lucha entre Twitch, YouTube y Facebook es cada vez más clara. Netflix, HBO y Disney+ muestran cada día su poderío en un terreno cada vez más competitivo. Incluso los ‘podcast’ han empezado a vivir su momento de gloria, que nos lo digan a nosotros.

Unos cambios que traspasan las puertas de nuestros hogares y que han afectado por supuesto a nuestra manera de comprar. Desde las actividades más comunes (pagos contactless, la recogida en tienda sin entrar o las experiencias de realidad aumentada) hasta las más sofisticadas (perfilar clientes, controlar el stock y mejorar la entrega). 

Estos cambios suponen toda una oportunidad para las agencias y las marcas

Todo este reflejo que vemos en la sociedad y en nosotros mismos suponen una excelente oportunidad para que agencias y marcas vayamos igual de rápido a la hora de entender el comportamiento del consumidor. Esa transformación digital que llevamos años reivindicando y poniendo en marcha, es ahora más necesaria que nunca. Y, con ella, lo es la descentralización de nuestro core de negocio, aunque a veces pueda sonar a contradicción. 

Suelo evitar hablar en primera persona, pero creo que, en este caso, hacerlo ilustra a la perfección el mensaje. Nosotros somos Spark Foundry, una agencia de medios. Sin embargo, en nuestro eje de trabajo también se encuentran la data y la tecnología, los contenidos y las experiencias o el commerce. Esta bendita contradicción ha sido clave a la hora de adaptarnos igual de rápido a los cambios de lo que se producen y para ayudar a nuestros clientes a hacerlo a la misma velocidad.

Nuevos comportamientos suelen traer nuevos hábitos y, en este caso, la phygitalización del comercio, de las actividades y de nuestra propia vida ha llegado para quedarse. Y, desde luego, más que un reto, es una OPORTUNIDAD con mayúsculas.

 Alberto Lavado, Account Director de Spark Foundry

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