Hay que suprimir también la publicidad política que favorece al gobierno de turno

Vaya lío que se ha formado con la decisión gubernamental de presentar en el Parlamento un proyecto de ley para suprimir la publicidad en TVE. Lo que podía ser algo trascendental con objeto de favorecer a los espectadores, hasta ahora una mercancía negociable con las empresas anunciadoras por aquello del “share”, se ha convertido en una disputa que terminará en Bruselas. Pero la decisión llega muy tarde y creemos mal planteada. No se quiso en su día ir directamente a la financiación mediante un canon y ahora se pretende aplicarlo de una manera indirecta.

Perdimos el tren de una verdadera televisión pública financiada adecuadamente, cuando no había que repartir la tarta publicitaria y que mirase al futuro y no al pasado. Ahora trata el Gobierno de subsanar el pésimo modelo de financiación del Estatuto de 1980, con una medida que provoca tensiones y discusiones. Los “telecos” han tocado a rebato y lo dicen bien claro. Pagaran la tasa que el Gobierno quiere imponerles, como manera de financiar a TVE sin publicidad, PERO trasladándola a los consumidores mediante una subida de las tarifas de telefonía e Internet. En el fondo lo que propone el Gobierno es un canon solapado. La posible impopularidad de ese impuesto, que se paga prácticamente en toda Europa, la traslada el Gobierno a los operadores de telecomunicación. Se pregona además de cara a la galería que las medidas impositivas, previstas en el proyecto de ley, recaerán en las cadenas privadas. Pero esta muy claro que la financiaron saldrá de los bolsillos de los espectadores.

Valerio Lazarov decía en 1992: “Canal Plus ha demostrado que el canon es aplicable aquí. Ya no es tan diferente España.”. Cité esta frase en mi libro “El rapto de la televisión pública”, publicado en 1994, del que ahora preparo una edición ampliada. Dije, asimismo, que “pagar canon resultaría más barato que el sistema de publicidad salvaje”. Lo recalqué en un artículo publicado en El País al dejar la corresponsalía de TVE en Bonn. Pero cuando hace unas semanas se planteaba suprimir la publicidad en TVE, una drástica medida que afectará a la financiación, la vicepresidente del Gobierno insistió en ese viejo argumento: los españoles no estamos acostumbrados a pagar un canon.

Eso sí, nos han habituado a pagar muchísimo más, porque ver televisión “gratis” hoy en España nos cuesta un ojo de la cara y no sólo en sentido metafórico. La retina echa chispas con tanta interrupción publicitaria. Al conectar con TVE se nos cobra doblemente. Primero: mediante los impuestos a través de los presupuestos generales del Estado – 550 millones de euros este año- y segundo, por medio de la publicidad. Se pagan cifras astronómicas por un “spot” que los anunciantes nos lo cobran más tarde al consumir el producto anunciado.

Cuando se consensuaba el estatuto de RTVE en 1980, se podía haber mirado el modelo alemán de televisión pública. Rompió con el modelo dictatorial nazi de la radiodifusión del III Reich. El informe que yo mandé a Prado del Rey - naturalmente aludía a la necesidad de un canon- pasó al cajón de los recuerdos con la frase “los españoles no están acostumbrados a ese impuesto”. Parece que tampoco estábamos acostumbrados a una televisión del público, de la sociedad, como es el modelo alemán, tan alejado de la radiodifusión de Goebbels. Por supuesto, durante estos últimos treinta años, tras la puesta en marcha de la transición, se ha procurado no acostumbrarnos a una verdadera televisión pública independiente lo mas posible del Gobierno de turno. Y así sigue por mucho que ahora al Ente se le llame Corporación.

La transición pasó de puntillas por el imprescindible cambio democrático que necesitaba la radiotelevisión de la dictadura. Alfonso Guerra, por el PSOE, y Abril Martorell, por UCD decidieron en 1980 cuando se consensuó el Estatuto de RTVE, “hoy para ti y mañana para mi”.

Y aquí expongo la pregunta que me suscita la algarabía actual sobre el fin de la publicidad en TVE: ¿Se suprimirá, también, la publicidad política a favor del Gobierno de turno? No veo, por ahora, que en la discusión actual, se aluda a este importante tema. Lo que si cuestionan, quizá con la mejor fe del mundo, ciertos órganos de prensa es la viabilidad y necesidad de la televisión pública. Esos mismos medios admitirían que TVE se limitase a un servicio público. ¿A que retransmita la misa de los domingos y los conciertos, entre otras cosas de limitadas audiencias? Esa no es la televisión pública que yo veo a diario gracias a mi parabólica. Me refiero a la ZDF y ARD alemanas.

Esos medios cometen un error grave pero comprensible. Apuntalan sus argumentos con la mirada puesta en una televisión estatal que aunque lo parezca no es del público, no es de la sociedad como ocurre con la radiotelevisión alemana, por poner un ejemplo clave. Apenas se la cita en el debate actual. La referencia recae siempre en la BBC o, en el caso actual, el modelo francés.

¡Qué sensatos fueron los legisladores alemanes después del hundimiento ¡Poca publicidad, ninguna los festivos y películas sin cortes publicitarios, en las públicas. Y las cadenas privadas, tan contentas. Yo estoy a favor personalmente de un canon, pagado directamente o indirectamente, si la TVE se trasmuta en un medio independiente, cambiando naturalmente el obsoleto estatuto. Porque hay que preguntarse si es servicio público ponerse al servicio del partido que gobierna ¿El interés de la sociedad es el mismo que el de un determinado partido político por muchos votos que haya obtenido en las últimas elecciones?

Ya en 1979,durante un simposio celebrado en Madrid bajo los auspicios de la Fundación Naumann, del Partido Liberal Alemán, se dijo que para el funcionamiento del estatuto de radiotelevisión, hacía falta que la televisión se mantuviese independiente de verdad. “Si no se produce un consenso hay el peligro de que se deforme el estatuto hacia una televisión estatal o partidista, según el partido que mande”. Es lo que desgraciadamente ha ocurrido.

En 1976, el entonces Director General de la cadena publica alemana, ZDF, Von Hase pronuncio en Suttgart una conferencia memorable. Rondaba ya en Alemania la irrupción de las cadenas comerciales. Entre otras cosas dijo lo siguiente: “La radiotelevisión es un medio critico e independiente frente al Estado, la Sociedad y la Economía (…) La meta de una radiotelevisión pública se basa en la obligatoriedad de ofrece programas que informen, entretengan y formen. Su fin no es ser rentable mediante el beneficio. Su gran meta es velar por el interés de la comunidad (…) La radiotelevisión comercial es una actividad económica. Su meta consiste en obtener beneficios (…) Así pues, los programas de la televisión comercial sirven para vender publicidad”.

Tanto Von Hase como posteriormente otros directores generales de la ZDF han abogado por una televisión que eleve el nivel cultural y democrático de la sociedad alemana. Y esa no es la meta de las televisiones comerciales. De ahí lo imprescindible que es una verdadera televisión pública.

mpiedrahita

http://
Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir