José Javier Salutregui Creative disruptive management

La empresa y el efecto "paralisa" - José Javier Salutregui

Luis era una persona doblada por su propio personaje, no se sabe dónde estaba la frontera entre su persona y la del héroe que representaba. En este caso, el señor Beethoven poseía una virtud que pocos tenían, aquella que hace que su persona fuera inmensamente mayor que el personaje representado, ese espejo que su sociedad y la residencia en el olimpo de los grandes le impuso, aun a su pesar.

Si la música de Bach nacía para alabar y tener una conciencia plena del Dios cristiano, la de Beethoven, magnificaba la fuerza del vivir humano con valentía, sin miedo a la libertad y la conciencia plena del presente. Sin embargo, la residencia en el olimpo de los grandes hace, hizo, que su persona se desdibujara por lo que hoy llamaríamos la postverdad, o como me gusta decir, la economía de la verdad. La postverdad tiene sus cosas, una de ellas es el manejo de la repetición de un concepto, idea, o hecho como si de un mantra se tratara. De esa repetición nace la verdad, es decir aquello que un conjunto numeroso de personas reconoce como verdadero aun siendo una grandísima mentira. Que no se confunda con la manipulación o la propaganda, que, aunque tengan una raíz común, la postverdad es una consecuencia de la gestión eficiente de los hechos, conceptos e ideas. Es decir, tiene que ver más con la economía, como gestión de bienes escasos, en este caso la verdad, que con la propaganda o la publicidad.

La “Paraelisa” es una obra menor del repertorio pianístico del maestro de Bonn. Una obra que todo el mundo entiende como paradigma del romanticismo. Entendido este último como esa cosa engolada, ñoña y espantosamente dulce, amor romántico, amor súper híper romántico. Sin embargo, la paraelisa es casi una broma musical, mi re mi re mi re mi si re do la... es algo pensado por alguien para reírse de otro alguien por, precisamente darle calabazas. ¡SI! Luis era tremendamente enamoradizo, y como consecuencia de ello, recibía rechazo y desamor. Una de aquellas mujeres que rechazó los encantos del maestro fue nuestra querida Elisa. Y la respuesta del maestro fue esta obra, una burla musical, vivencial o como se quiera entender y ya ven, hoy en día, considerada paradigma del amor romántico. La “paralisa”.

Un ejemplo en la empresa actual del efecto “paralisa”. En este caso se produce una sinécdoque curiosa. O lo que es lo mismo, la parte por el todo que se dice en poesía. Estrategia es todo aquello que tenga que ver con lo “financiero”, todo lo demás no es estrategia. Marketing es algo así como contar mentiras a los consumidores, los que diseñan y piensan el producto, los “chispas”, ventas, los charlatanes, los de RRHH, sibilinos embaucadores de promesas, los de sistemas, ¡uy! los de sistemas, que de cosas se dicen de los de sistemas y así con toda la cadena de valor de una empresa. Excepto los que gestionan los dineros, ah no, esos no, esos sí que hacen, tienen y desarrollan estrategia.

¿Cuándo aparece el efecto paraelisa en una empresa?

El ambiente dice bastante: se ponen de moda ciertas ideas y salen millones de consultores especializados, se crean departamentos liderados por personas con dudosa experiencia y trayectoria, se habla se escribe y se vuelve a hablar de eso que se pone de moda, se crea ciencia de la nada, no se identifican métodos de cálculo del retorno de eso que se pone de moda, el léxico ayuda, de repente algunos se ponen a hablar raro, obligado en spanglish…y así hasta límites insospechados…   y no es que esto o aquello que se ponga de moda no sea algo a tener en cuenta, lo más recurrente en aquellas empresas que enferman del efecto paralisa es que de la nada, casi por generación espontánea aparecen muchos que hablan de los mismo, diciendo lo mismo y al mismo tiempo. Y lo más importante y preocupante ante el efecto paraelisa, el valor que se aporta por esos charlatanes se presupone.

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