La fortuna de fracasar

El pasado fin de semana finalizó el proyecto Experiencia 4000, el cual he tenido el placer de idear y dirigir. Durante cinco meses, un grupo de 39 personas, 30 de ellas sin experiencia en alta montaña invernal, se prepararon para ascender su primer pico de más de 4.000 metros de altitud en los Alpes suizos. A lo largo de estos meses se les dotó de la información, los recursos y las técnicas necesarias, se les motivó y mentalizó, y se entrenaron físicamente para culminar el proyecto hollando la cumbre del Bishorn, de 4.153 metros de altitud. No conseguimos alcanzar la cumbre. Esta es la última comunicación que el equipo organizador E4K ha enviado a los participantes. Reflexiona sobre el fracaso como estrategia para el crecimiento. Pura inspiración.

LA FORTUNA DE FRACASAR

Si recuerdas, al cerrar las puertas del autocar en Parets del Vallès, los organizadores os dijimos que dábamos por terminado el proyecto Experiencia 4000. Desde el punto de vista de aportarte motivación, conocimiento, voluntad y confianza para intentar ascender un pico de 4.000 metros, el trabajo estaba hecho. Sin quitar mérito al exigente y siempre costoso ascenso que aún teníamos por delante, entendíamos que el éxito personal de cada uno de vosotros era haber decidido participar en el proyecto. El éxito era estar dentro de ese autobús, otorgando casi rango de anécdota el hecho de alcanzar o no la cima del Bishorn. Pues bien, debemos reconocer que estábamos equivocados. No sabíamos que el Bishorn había decidido que Experiencia 4000 no acababa en Parets, que seguía en sus laderas nevadas.

El Bishorn dice la suya

La montaña continuó el proyecto por su cuenta y se empeñó en que siguiéramos sumando experiencias, sensaciones y sentimientos que nos enriquecieran como montañeros y, por supuesto, también como personas. Sin nadie pedírselo, ella decidió que aprenderíamos más si en lugar de hacernos disfrutar de un tranquilo ascenso se mostraba inexpugnable y caprichosa. Ella sabía que ofreciéndonos un día soleado, caluroso, claro y sin más viento que nuestros resoplidos casi todos nosotros llegaríamos a su cima y, una vez allí, nos fundiríamos en abrazos, besos y lágrimas de alegría. Es más, seguramente sabía que muchos volveríamos a casa ansiosos por explicar que después de mucho esfuerzo y preparación habíamos conseguido pisar un alto pico de los Alpes, que habíamos sido capaces de hacer realidad nuestro pequeño sueño, y que habíamos vivido un éxito inenarrable.

Arriba, siempre arriba...

Pero para que creciéramos en nuestra afición y profundizáramos en nuestra voluntad de superación, el Bishorn cambió el sol por la niebla, el calor por el frío y la brisa por el viento helado. La montaña se empeñó en que consiguiéramos una cumbre diferente a la suya: la cumbre de la experiencia. Esta es la forma que tienen todas las montañas de hacernos volver de ellas un poco más sabios. Renunciar a un objetivo inmediato y que se supone al alcance puede ser desilusionante, cruel e incluso doloroso, pero también suele convertirse en la decisión más sabia y acertada que podamos tomar en según qué circunstancia cuando el escenario es la alta montaña. En el Bishorn no hicimos cumbre, pero hicimos algo tanto o más interesante: decidimos renunciar. O lo que es lo mismo, decidimos salir de allí más sabios y expertos para poder aplicar este aprendizaje en futuras ocasiones, dentro y fuera de la montaña. Las diferentes cordadas se retiraron entre los 3.900 y los 4.060 metros de altitud, es decir, a tan sólo 250 o 90 metros de la cima, respectivamente. O lo que es lo mismo, a una hora los últimos y a unos 15 minutos o menos los segundos.

Todo un éxito, ¿o no?

¿Es un fracaso esta renuncia a una cumbre que tenemos tan cercana? Cuando pienses en todo lo que ha pasado y cuando las lógicas sensaciones de desencanto o frustración sean sólo una sombra, es posible que llegues a esta conclusión: que hemos tenido la fortuna de fracasar. La experiencia de la renuncia por motivos climatológicos* y salir todos indemnes de una situación compleja** (en jerga, "un buen pollo") fue la mejor lección, el colofón ideal para un proyecto con los objetivos que planteaba Experiencia 4000. Pensamos que hacer cumbre en el Bishorn hubiera sido de gran satisfacción para cada uno de nosotros. Para muchos de vosotros significaba la superación de un verdadero y gran reto. Y eso hubiera sido fantástico, sin duda. Pero la realidad ha sido otra y, por tanto, las satisfacciones también están, pero son otras y, creemos, mucho más valiosas en el camino por el que avanzas. Con el "fracaso" del Bishorn hemos tenido la fortuna de experimentar y aprender:

  • Que no son nuestras condiciones si no las condiciones climatológicas de la alta montaña -incontrolables y muchas veces poco predecibles- las que pueden decidir el final de la partida.
  • Que las cosas cambian muy deprisa allá arriba.
  • Que la anticipación es buena compañera de cordada para minimizar riesgos mayores.
  • Que cinco minutos más pueden significar una eternidad.
  • Que trabajar en equipo ayuda a superar los momentos de desmotivación, desfallecimiento, pánico, ansiedad...
  • Que dependemos mucho unos de otros: "Yo solo, ¿habría sido más fácil o más difícil?".
  • Que la autosuficiencia en el más amplio sentido del término es una herramienta de supervivencia imprescindible en la ochila.
  • Que en determinadas circunstancias la decisión rápida y tajante tomada desde la experiencia y la conformidad es la mejor arma para hacer frente a lo impredecible.
  • Que las cosas, como el Bishorn, no siempre resultan tan fáciles y asequibles como parecen.
  • Que el miedo, la incertidumbre y la decepción, propios o de terceros, añaden un factor de riesgo más que hay que aprender a gestionar ("en situaciones límite o de emergencia lo primero que se pierde es el sentido común, que es lo último que deberíamos perder").
  • Que hemos llegado incluso a dudar de nosotros mismos y de los demás, pero finalmente hemos aprendido a confiar más en nosotros mismos y en los demás a través de nuestras y sus capacidades.
  • Que teníamos puntos fuertes y débiles por descubrir.
  • Que podemos confiar en el buen material que utilizamos.
  • Qué podemos más de lo que creíamos.
  • Que el futuro es y depende de las decisiones y acciones que tomamos en el presente.
  • Que no somos nada.
  • Que al mismo tiempo lo somos todo.
  • Que actuamos en todo momento como un equipo.
  • Que supimos funcionar como equipo en los momentos delicados.
  • Que todas las cordadas actuaron con responsabilidad hacia ellas mismas y hacia el resto de cordadas, garantizando su seguridad y la de los demás.
  • Que la renuncia en esta experiencia nos servirá mucho más en nuestra trayectoria humana y deportiva que una cumbre anotada en nuestra agenda de éxitos montañeros.
  • Que el significado de "arriba, siempre arriba" no es quedarse arriba sino seguir yendo hacia arriba. Y para conseguir seguir yendo arriba, algunas veces primero es necesario bajar.
  • Y mucho más...

Por todo ello, muchas felicidades por esta cumbre que has alcanzado llamada Experiencia 4000. Gracias por participar.

Lluís Lleida,  Equipo Organizador E4K Más información en www.experiencia4000.com

Fotografías cortesía de Francesc Albero, Ramon Busquets, Lluís Preter, Ignasi Morell y Jordi Pérez.

lluislleida

http://www.lluislleida.com
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