La importancia de hacer marketing con valores y ética reales

Ahora que Europa se hunde entre lamentos por los errores cometidos en una banca sin escrúpulos y una gestión empresarial basada en la especulación económica, donde poco importó la situación de las personas, echamos la vista atrás y empezamos a entonar el “Mea Culpa” para trasmitir las vivencias que harán que otros no cometan esos mismos errores.

Vivíamos años donde todo se vendía, lo importante ya no era vender mucho, era vender más que la competencia y sacarla así del mercado (esto nos daba un mayor trozo del pastel) Cualquier sector era un negocio de “Sharks” hasta vendiendo humo te podías enriquecer, y claro, todos lo intentaban. ¿Por qué no?

Entrabas al despacho y el hielo corría por las venas de todo el equipo, eran los mejores que se podían pagar, mercenarios que tenían bien claro el objetivo, lograr la mayor rentabilidad.

Al comenzar el año redactábamos el plan estratégico incluyendo los valores corporativos, pero cierto es que poco importaba si nos teníamos que olvidar de esos valores, o si el buen nombre de la empresa se veía empañado por las acciones que teníamos pensadas… ya lavaríamos su imagen con una buena campaña de comunicación que ocultara la explotación de la gente de nuestro departamento, el dumping, incluso el abuso de las técnicas de comunicación que casi rozaban el spam o la publicidad engañosa…

Si a alguien se le ocurría abrir la boca para protestar el proceso era simple y sencillo, “Si no te gusta ya sabes dónde está la puerta, hay muchos esperando tu puesto” solo importaba la entrada de capital de la forma más rápida y abultada posible.

Tampoco importaba si tratabas con dinero oscuro de tu cliente en Moscú, Madrid o Milán, solo contaba la prima que nos íbamos a llevar por montar la campaña que le hiciera quedarse con nosotros.

Si queríamos ese diseño caro, había una empresa asiática que lo hacía tirado de precio. ¿Qué más daba si los derechos de esos niños se basan en su obligación de trabajar casi gratis? Solo importaba el BMW que nos podíamos comprar con los incentivos, nos daba igual haber puesto en los valores corporativos que éramos responsables con nuestros proveedores.

La economía es cíclica y al final de la vuelta siempre existe una crisis, llega el momento en que los consumidores se quedan justos de dinero para gastar, y les puedo asegurar compañeros, que no es el precio bajo lo único que buscan, en esos momentos buscan compensar a las marcas que han tenido una trayectoria intachable, si nuestra marca se ha visto involucrada en problemas con los trabajadores, estamos perdidos, si les mentimos con falsa RSC, no valemos nada, si tus campañas rozan la verdad sobre tus productos, te comprarán una vez y nunca más, además se encargarán de que nadie más compren tu producto… y es que una mala experiencia, un mal servicio, se cuenta un 75% más que un resultado satisfactorio.

El marketing es una profesión que requiere honestidad.

Si somos capaces de ejercer nuestra profesión con responsabilidad, el tiempo nos pone donde debemos estar, entre los grandes.

Israel Duval

https://twitter.com/IsraelDuval
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