Miguel Albusac Design strategist

La manzana mecánica (brand pains #1) - Miguel Albusac

He tenido una semana negra. El otro día se me cayó el iPad haciendo un Skype. Estaba cargando, así que al llegar al suelo, media clavija quedó dentro y la otra media en un cable mutilado.

A los dos días mi iphone empezó a hacer extraños. Manzanita todo el rato en bucle y de ahí no pasamos. Intento restaurar los settings originales con itunes. Nada.

Me voy al suministrador oficial donde compré el teléfono. Nada, ellos tampoco pueden restaurarlo. Me mandan a la tienda Apple de Sol. Allí me dicen que están a tope y que me tienen que dar una cita (qué bonito) para abrir el teléfono, examinarlo y demás.

Esto es un lunes y me dicen que hasta el domingo no es posible. En este momento estoy buscando curro y espero noticias de un par de cosas, quedarme sin teléfono es como estar muerto.

Les pregunto en qué otra tienda puedo tener la cita antes. Me comentan que la más inmediata es al día siguiente en un centro comercial de Majadahonda. Como esta semana circunstancialmente me han dejado un coche diésel, elijo ésa y decido ir de excursión.

Al día siguiente cuando llego, (un poco antes de hora, es cierto) no es posible que atiendan hasta la hora señalada y cuando llega tan esperado momento, se me acerca un tipo de polo rojo. Me dice que el ipad no tiene arreglo posible y que el teléfono lo tendría que mirar.

Casi a la vez que pronuncia la última sílaba se marcha por una puerta con el teléfono, para volver a los 2 minutos diciendo que el teléfono se ha mojado (no lo recuerdo pero es posible) y tampoco puede hacer nada.

¿No se puede restaurar, arreglar, arrancar la pieza defectuosa de ninguna forma posible?

Parece ser que no.

Recapitulemos: un servicio técnico que te da cita a una semana vista, que te atiende en dos minutos y te dice que no puede salvar no uno, sino dos dispositivos.

Le pregunto si de verdad no se le ocurre ninguna solución y la respuesta es “comprar otros nuevos, si quiere aviso a un comercial”.

Así las cosas, pido que venga un comercial, veo y analizo diferentes opciones y compro un nuevo teléfono. Que mola, tiene mejores prestaciones y me devuelve de forma rápida a mi mundo conectado. Pero me pone de mala hostia.

Cuando uno tiene nuevo teléfono, normalmente está ilusionado. Cuando sientes que te obligan a renovarlo porque sí, y casi sientes como te sacan el dinero de la cartera, mola menos.

Imagino que el servicio técnico de Apple y su forma de gestionar incidencias es rentable, eficiente, respeta el medio ambiente, no denigra a nadie por su condición, raza o sexo, incluso probablemente sea un Best Practice que se enseña en las universidades.

Pero en algunos momentos, produce dolor a los que durante años hemos acumulado muchos productos Apple en casa.

Nada debería enturbiar las buenas sensaciones y emociones que supone estrenar tu último juguete. Alguien debería mirar esto bien. Una marca de la estatura de Apple no debería pegar esas mordidas a sus clientes. Debería ser capaz de aportar más y mejores soluciones. Empezando por un servicio técnico razonable y una política de actualización de dispositivos un poco menos agresiva.

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