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LA MOVILIDAD DIGITAL, UNA BRECHA ENTRE EL CONSUMIDOR Y EL ANUNCIANTE - Pedro Sagüés

En la era de la llamada «convergencia digital», la reflexión sobre la movilidad no debe limitarse a un catálogo de dispositivos digitales disponibles (PC, móvil, GPS, consolas…).

Al contrario, debe extenderse como un campo de posibilidades del anunciante en torno al «consumidor», sus necesidades, sus expectativas y sus comportamientos de interacción con el entorno.

La movilidad como tal nace precisamente para satisfacer las necesidades principales del usuario centradas en la información, la comunicación y la diversión, pero no lo hace como muchos creen a partir de la tecnología, sino que surge mucho antes como forma de manifestación de los deseos del consumidor primario.

Un ejemplo claro es que Internet no ha creado las redes sociales, el teléfono móvil no ha ideado la comunicación y el GPS no ha descubierto la orientación. El deseo de movilidad del ser humano siempre han estado ahí y ha sido la tecnología la que ha evolucionado inspirada por esta realidad.

Propiciado por la convergencia digital que vivimos en la actualidad, los dos términos «movilidad» y «tecnología» han ido interactuando en el tiempo hasta conseguir una simbiosis perfecta que ha dado como fruto dispositivos móviles capaces de responder a la vez a todas sus necesidades de forma simple, fácil y práctica. Un «todo en uno» que ha cambiado los hábitos de consumo de un público eternamente insatisfecho que ha tomando definitivamente el control de sus medios de comunicación.

Estos nuevos hábitos exigen a los anunciantes replantearse las estrategias en su deseo de interactuar con su público objetivo en el momento y lugar en el que consumen, es decir, en el «momento de la verdad». Ya no vale centrarse en sus marcas sino que hay que pensar en torno a este «consumidor en movimiento» cada vez más alejado de los canales habituales de inversión publicitaria y que ahora decide donde y cuando consume, y al que ya no convencen los mensajes tradicionales.

Son muy pocos los pioneros que se han dado cuenta de esta realidad y permiten al consumidor, desde la palma de su mano, contratar valores bursátiles, recibir cupones descuento en el propio punto de venta o recomendaciones de seguros de asistencia cuando se detecta que está fuera de su lugar de residencia.

Pero estos casos son oasis en el desierto. Para luchar contra esta brecha existente entre el anunciante y el consumidor es importante situar al consumidor en el centro de la estrategia y saber interpretar el papel que la movilidad tiene en su proceso de consumo. Antes de posicionar y segmentar debemos hacernos preguntas como ¿realmente sabemos cómo interactúa nuestro consumidor con sus dispositivos móviles?, ¿sabemos qué nos está pidiendo?, ¿mi marca le aporta algún valor?

La respuesta es más fácil de lo que parece. A veces basta con mirarse al espejo y preguntarse a sí mismo: «¿Qué puede ofrecerme una marca para hacer más útil mi día a día?».

El reto está por tanto servido. Existe internet, existen dispositivos que nos permiten conectarnos allí donde estemos y también usuarios insatisfechos y marcas que tienen mucho que ofrecer… y que aún siguen paradas. ¿A qué estamos esperando?

Pedro Sagüés
Director desarrollo de negocio Nurun

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