Oliver Henares

La "otra" transformación digital - Oliver Henares

Venga, lo voy a decir. Si me diesen un Euro cada vez que oigo el término “transformación digital”… Es probable que junto a “populismo” sea el concepto más nombrado en el mundo en el ámbito profesional. Lo interesante de estas cosas es, como siempre, la interpretación. Del mismo modo en que ya pasó en su momento con la palabra “fan”, la transformación digital mucho más amplio, complejo y humano de lo que, por lo menos de momento, estamos consiguiendo.

Veamos el discurso común de lo que estamos hablando:

La cosa es que en muy, muy pocas ocasiones se empieza diciendo que todo comienza por un cambio profundo de mentalidad, de filosofía. En lugar de eso comenzamos hablando de tecnología, programas, cacharros, dispositivos, datos, metodologías… y de consumidores.

Me recuerda a un estudio del RACC de hace algunos años en el que se advertía que el exceso de tecnología, digamos “prescindible” , en los coches estaba generando una falsa sensación de seguridad en los conductores, lo que ocasionaba más distracciones, más situaciones de riesgo y más accidentes.

Algo parecido nos ocurre ahora, rodeados de tanta tecnología nos confiamos, creemos que tenemos el control, y entonces pasan cosas como estas:

http://humor.atresmedia.com/liopardo/gerardotc/querido-gilipollas-con-ruedas-caras#sthash.QWbX7A9L.dpbs

Y claro, luego viene como cuando te confías en un día de olas, pues que te vienen hostias por todas partes:

https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/hawkers-la-marca-que-hizo-de-su-imagen-su-mejor-virtud-para-tirarla-por-la-borda-poco-despues

Seguramente hay que piense ahora mismo: De esto ha habido siempre, o esto es cosa de trollear, o como se dice ahora… haters. Pero nada más lejos de la realidad. Esta es una de las miles de pruebas que podemos ver cada día sobre la absoluta falta de control que tienen las marcas en esta llamada, transformación digital. Probablemente el mayor problema sea el apellido “digital”, que lo colorea todo y tiende a tergiversar el fondo de las cosas, y precisamente el fondo está en el respeto, el valor real para la vida de la gente y el utilizar la tecnología como un medio.

Veamos otro ejemplo:

http://www.lavanguardia.com/television/20170221/42195630107/samanta-villar-ataque-personal-disculpas-hero-baby-pelea.html

La realidad de todo esto es que la tecnología no sólo ha hecho el mundo mucho más pequeño uniendo a gente de cualquier parte bajo una única causa en segundos , sino que también pliega el espacio tiempo haciendo que cualquier engaño, falta respeto polémica vuelva como el fantasma de las navidades pasadas para sumarse a los nuevos escándalos. Todo es contenido, todo está registrado y siempre habrá alguien dispuesto a recordarlo.

Por tanto, ¿es mejor pedir perdón que pedir permiso? Eso puede quedar bien en un titular en un papel de hace un siglo, pero desde luego si lo que buscamos como marcas es generar conexiones duraderas con la gente más vale que empecemos a hablar de una verdadera transformación digital desde el fondo y no solo desde la forma.

 

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