La tecnología y la publicidad de interrupción

Para ello utilizan una tecnología, Hopper, capaz de hacer cosas como permitir que un contenido grabado pueda ir “saltando” de habitación en habitación y pueda ser visto en cualquier aparato de televisión de la casa sin solución de continuidad, pero también prestaciones como ajustar el volumen para evitar las molestísimas subidas que acompañan a los cortes publicitarios o, sobre todo, detectar dichos cortes y saltárselos automáticamente. 
En realidad, nada que no hagamos ya de manera manual y desde hace mucho tiempo todos los que utilizamos un Digital Video Recorder o DVR (TiVO, iPlus, InOutTV, Imagenio, etc.) habitualmente: empezar a ver un contenido, y pasar las pausas publicitarias a cierta velocidad cada vez que estas aparecen. Algo que, al cabo de una cierta práctica, llega a hacerse con impensable habilidad. El Hopper de Dish Networks simplemente lo automatiza y lo ofrece como opción a sus clientes. 
Rápidamente, las cadenas de televisión CBS, Fox y NBC han denunciado a Dish Networks, alegando que la copia que lleva a cabo no está autorizada y que su propuesta amenaza con destruir todo el ecosistema de contenidos soportados por publicidad. La empresa de cable, por su parte, afirma que ya ha pagado a esas cadenas por el derecho a retransmitirlas como parte de su parrilla, y que lo único que hace es ofrecer esos contenidos por cuyos derechos ya ha pagado, a unos clientes que podrían obtenerlos a través de otras vías. Lo que Dish Networks afirma es que los espectadores tienen derecho a escoger lo que quieren y no quieren ver, y que lo que ellos ofrecen es algo que lleva años siendo posible hacer mediante métodos manuales. Nadie puede obligar a un espectador de un contenido a consumir los anuncios que interrumpen este: el espectador puede hacer zapping, pasarlos rápidamente si están grabados, o simplemente levantarse del sofá y hacer otra cosa mientras dura el corte publicitario. 
¿Qué pasa cuando los anunciantes ven que sus carísimos anuncios publicitarios en televisión pueden ser directamente ignorados por los espectadores? Sencillamente, que están dispuestos a pagar menos por ellos. A lo mejor, lo que se está haciendo es, sencillamente, poner en contexto lo que realmente vale una publicidad en televisión claramente sobrevalorada por su teórico alcance generalista – o más bien, por el que tuvo hace años cuando la oferta en número de canales era muy limitada, – que no puede ser medida ni evaluada más que mediante sistemas totalmente aproximados de muestreo, que carece de canal de retorno y que recurre a unas fórmulas que han sido abusadas en infinitas ocasiones, creando una sensación de permanente hartazgo en el espectador. 
El futuro de la televisión comercial como la conocemos está en juego. Eventos y contenidos en vivo, etc. parecen relativamente a salvo, pero los contenidos enlatados y que tiene sentido grabar y ver en diferido son parte, desde hace tiempo y cada vez, más, de una gran mentira. De unos anuncios vendidos a precios elevados por unos supuestos alcance y eficiencia que, progresivamente, están perdiendo debido al cambio de hábitos de los espectadores y de las posibilidades que les ofrece la tecnología. Mientras, los precios de la publicidad en television caen, o se descuentan hasta límites increíbles, y los anunciantes van migrando hacia medios en los que las posibilidades y la relación con el usuario sean más ventajosas. Nada, en el fondo, que no llevemos tiempo comentando ya. 

enriquedans

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