José Javier Salutregui Pacios Creative disruptive management

Les demoiselles d'Avignon y las empresas disruptivas: un zas en toda la boca

En otoño de 1906, Picasso tenía 25 años, y en el taller de André Dérain, (un pintor Parisino que compartía con Picasso amigos y conocidos) vio por primera vez una máscara africana, que André había comprado por 50 francos a Maurice de Vlaminck, uno de los introductores del arte “negro” en el París de la vanguardia. En 1907, en el museo de Trocadero en Paris, se presentaron por primera vez en Europa, objetos de arte africano. Poco tiempo después Picasso pintó Les Demoiselles d'Avinyo, como anécdota diré que el toponímico correspondía a una calle de Barcelona en la que había prostíbulos. Salvo sus amigos más íntimos, nadie conocía tal calle y pronto empezó a confundirse el nombre de Avinyó con el nombre de la ciudad francesa de Avignon. Cuando por fin el cuadro se presentó con título, fue con el de Les demoiselles d’Avignon y así ha llegado hasta nuestros días. La obra tiene como referente principal el arte africano, tan escaso y desconocido en aquel entonces, que hizo que el interés por el mismo fuera inmensamente intenso e impactante para el pintor malagueño.

Fue una obra muy criticada e incomprendida en su momento, ya que no se entendió el nuevo rumbo y el impacto transformador, cognitivo e innovador que suponía esta obra para el arte. Porque el arte jamás volvió a ser lo mismo. Actualmente se considera a Les Demoiselles d'Avignon la obra disruptiva que cambió radicalmente el rumbo del arte plástico, aquella que hace posible el cambio de paradigma de su época. Esas obras que son un gran “zas en toda la boca” al modo de Sheldon Cooper, (the big bang theory) hacia el pensamiento conformista de “hagamos lo que hemos hecho y sigamos haciendo lo que llevamos haciendo desde siempre”, entendido esto último como algo valioso para poder seguir siendo competitivos. Esto es así, si no hubiera Picassos, pero la realidad nos dice que ¡sí! los Picassos existen y que las señoritas de Avignon acechan e irrumpen cuando menos se esperan.

En el mundo de la empresa, existen modelos de negocio, como las señoritas de avignon. Algo interesante está pasando en nuestros días, eso dijo Tom Goodwin, vicepresidente estratégico de Havas Media. Cambio en lo conceptual, en lo intelectual, en la gestión, en el marketing… La empresa de taxis más grande del mundo no posee ningún vehículo (Uber). La red social con más miembros no genera nin­­gún contenido (Facebook). La empresa de retail más valiosa no tiene stock (Alibaba). La empresa hostelera más grande del mundo no posee ningún inmueble (Airbnb). Todas estas empresas se asemejan a las señoritas de Avignon, y ya se sabe lo que pasa cuando esto sucede.

Son un zas en toda la boca a aquellos que no entiendan lo que sucede, porque una vez que aparecen, más vale…

  • Entender qué es lo que pasa
  • Buscar referentes y fuentes de pensamiento del nuevo paradigma
  • Cambiar para sobrevivir
  • Comprender lo disruptivo: La disrupción supone varias fases obligadas
    • La negación - parálisis
    • La adaptación - reacción
    • La transformación
  • Y como consecuencia de ello nada vuelve a ser lo mismo

Lo demás es poner puertas al campo. Cuando en un momento dado aparecen las señoritas de avignon, más vale saber lo que significa la disrupción y como adaptarse al nuevo paradigma. El secreto: COMPRENSIÓN, ADAPTACIÓN, TRANSFORMACIÓN Y CAMBIO para SOBREVIVIR.

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