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Los Social Media han muerto ¡Viva el nuevo libre albedrío!

La imagen está relacionada con el aviso de Twitter de ejercer censura cuando lo estime oportuno, eso sí, lo han adornado hablando de aspectos culturales. Me pregunto si es la confirmación de que Twitter censurará mensajes de defensa de homosexuales, o sobre la igualdad de las mujeres en aquellas culturas donde se encacerle a homosexuales o se ejecute a mujeres por reclamar sus derechos. El mensaje está claro: si tienes el dinero y el medio puede poner en riesgo tu posición de dominio, compra el medio. Parece que para el inversor saudí ejecuta, no a título particular, lo aprendido con el mensaje de Egipto, Túnez, Libia, etc. reducir riesgos comprando los canales de potencial disidencia y determinando los límites expresivos por medio de la posesión del código.

Ya hace tiempo que comienza a ser evidente dos cosas: que los social media han sido colonizados como un soporte publicitario más y, desde hace ya un tiempo que por mucho que creamos el uso y contenidos de los social media no son de los usuarios, como tendemos a creer.
Un análisis, casi superficial, muestra como los usuarios tendemos a ser parte del producto más que otra cosa, como en Facebook destinado a ser el repositorio de ingentes cantidades de información personal para convertirla en metainformación y comercializarla (ver, como ejemplo, las posibilidades de segmentación publicitaria de Facebook a partir de los datos facilitados de forma exhaustiva y gratuita por las personas). Facebook se está conviertiendo en un CRM global para la publicidad en primera instancia pero con un potencial de riesgo difícil de imaginar. Más allá de su parte simplemente publicitaria ¿qué ocurre si Facebook, Google o cualquier meta agregador de información personal comienzan a vender los contenidos de los emails, los datos almacenados en la nube, la información capturada, almacenada y procesada sobre las personas a compañías de seguros, sociedades médicas, a headhunters, departamentos de RRHH (residuos humanos), bancos, al estado o la polícía en países democráticos o dictaduras? ¿O si esos datos acaban en manos de la economía criminal? El tráfico ilegal de metainformación se presenta como un gran nuevo negocio.
Las leyes comienzan a ser una suerte de papel mojado, también, en muchos países. No hace ni unos días, en España, responsables de la aplicación ley LOPD (Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal) reconocían que Google no la cumple en España coincidiendo con que las grandes corporaciones de EEUU están imponiendo la universalización de la jurisdicción estadounidense a los asuntos de Internet, esto es, imponiendo su legislación en otros países e incumpliendo las legislaciones locales como el caso citado.
Ya hace tiempo que Google se plegó a China y enterró su Don´t be evil cada día hay más evidencias y casos de que Internet tiene un potencial comunicativo (o subversivo según como se piense) que incomoda a más y más ámbitos de poder. No se trata de alarmas distópicas ni catastrofistas, estas compañías se aprovechan de la ingenuidad de los usuarios para hacer dinero, primero con publicidad y luego… ¿cuándo una corporación ha afirmado jamás que ya ha ganado suficiente?
El código es la ley del ciberespacio (Lessig), quien controla el código controla los contenidos y los límites expresivos. Eso lo han entendido el príncipe saudí y sus representados perfectamente. Pensemos en el resultado de ese nuevo libre albedrío que nos propone Twitter, di lo que quieras pero si me incomoda se censurará según conveniencia local. En el nuevo libre albedrío que permite Facebook con su unívoco y demencial «me gusta» o el +1 de Google+, servicios cada vez más impositivos, cerrrados e indescifrables con actualizaciones de las condiciones de servicio cada vez más frecuentes e inexcrutables. La forma de este nuevo líbre albedrío condicionado por el código de lo que se puede y no se puede hacer, de lo que se puede y no puede transmitir.
Esta creciente corporativización y privatización de Internet lleva camino de hacer de Internet un centro comercial por dónde pasear absortos en publicidad disfrazadas de conversaciones o, peor aún, reducir Internet a un medio tan absurdo como los mass media y sus canales para la propaganda ideológica y las relaciones públicas de los grupos de poder.
Los social media han muerto y, mientras tanto, seguimos bailando la danza de su celebración. ¡Viva el nuevo libre albedrío! Parece que ha llegado el momento de plantear la necesidad de una nueva etapa crítico reflexiva en Internet más allá de tecnoutopismo y del excepcionalismo, porque toda utopía tiene su distopía y toda tecnología lleva de manera inevitable su accidente, como afirma Paul Virilio. Otros futuros de Internet son posibles aunque se esté consiguiendo limitarlos.

En Twitter Vía: El Blog de Miguel del Fresno.

Miguel del Fresno

http://www.migueldelfresno.com
@Yo_Antitwitter

Comenzó la lucha por el futuro en la redAnteriorSigueinteFelicidades: excelente trabajo

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