Marketing promocional: el bueno y el malo

La publicidad se puede hacer bien o se puede hacer mal. Hoy mismo he tenido dos ejemplos, uno de cada. 
Vayamos con el malo. Hace poco canjee los puntos que tenía asociados a mi dos números de teléfono y adquirí sendos terminales nuevos. Pues bien, poco después comencé a recibir ofertas de mi compañía, vía SMS, ofreciéndome renovar mi terminal por no sé cuánto dinero y enviándome, cada dos por tres, una nueva oferta con ese fin. Y yo me pregunto: ¿Acaso no les consta que yo ya he renovado mis dos terminales? ¿No deberían enviar esos SMS a quiénes no han canjeado sus puntos en los últimos diez meses, por ejemplo? 
Vayamos con el ejemplo bueno. Ayer compré un libro por Internet en la Casa del Libro. Con la compra te regalaban un ebook. La casa del libro, por supuesto, no sabe si yo tengo ereader o no, así que lo siguiente que hizo fue mandarme una oferta de ereaders de sus partners. Oportuno, práctico y racional. Todo lo contrario al ejemplo anterior. 
Esta es la diferencia, supongo, entre usar un CRM y no usarlo, o entre usarlo bien y usarlo mal. Pero cada cliente tiene su lugar en la cadena de conversión, y cada cliente merece un trato diferenciado. Así que sí, quiero ofertas de ereaders después de comprarme un ebook, pero no las quiero, por ejemplo, después de haberme comprado en tu tienda un ereader. Y, desde luego, si acabo de renovar mi terminal no quiero ofertas de "canjea tus puntos" dos días después. Aún no me he aburrido de este teléfono.

AlbertoGomez

http://www.twitter.com/Alberto_Gomez
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