Medios a la espera del poder

Vuelco en el poder municipal y autonómico. Una vez constituidos ayuntamientos y comunidades empieza una nueva era política. También para los medios de comunicación cuando viven su peor crisis económica. Televisiones autonómicas, diarios, televisiones y radios locales viven estos días pendientes de los nuevos dueños de la publicidad institucional y las subvenciones, directas o enmascaradas, que son el pilar de la subsistencia de muchos. El cambio en el poder local sacudirá las cuentas de los medios en sus peores momentos. Es el resultado de rentabilizar la fidelidad política en lugar del periodismo independiente y de calidad, su audiencia e influencia.

Los diarios sufren la caída de un 40% de sus ingresos publicitarios desde que empezó la crisis y en lo que va de año las cuentas son aún peores. Las televisiones locales y autonómicas privadas tienen audiencias mínimas y sus ingresos no cubren sus gastos y la inversión en la mayoría de los casos. Incluso grandes cabeceras como El Mundo o La Voz de Galicia pasan por malos momentos. La primera cierra ediciones autonómicas y el diario gallego vive la peor crisis de su historia con pérdidas de 700.000 euros en 2010 y una dura negociación para rebajar la plantilla en 75 personas después de varios acuerdos de contención salarial para evitar despidos.

Las televisiones autonómicas, con más de 8.000 empleados, 1.860 millones de presupuesto anual, una deuda acumulada de 1.500 millones y 814 millones de subvenciones y ayudas en 2009, son insostenibles cuando todas las administraciones deben recortar sus presupuestos. La rebaja hasta 1.600 millones de sus presupuestos no es suficiente. El PP sigue sin definir su política audiovisual pese a las amenazas de privatización de algunas cadenas mientras Alberto Núñez Feijóo pacta en Galicia son el PSOE una mejora en la gestión de la TVG. Cuando los ciudadanos consumen cada vez más medios e información, la dependencia política justifica las críticas del público contra la credibilidad del periodismo y amenaza un negocio que ya se ha cobrado casi 3.900 puestos de trabajo en las redacciones, según los datos de la Federación de Asociaciones de la Prensa. Política y medios están irremediablemente unidos. Deberían estarlo para servir a la ciudadanía, pero muchas veces el poder los acerca y la información no los separa. El Cuarto Poder se convierte en una herramienta política e institucional en lugar de cumplir su función de servicio público y vigilante democrático.

Cuando la independencia se pierde en la cuenta de resultados, los ciudadanos no están dispuestos a pagar ni a sostener un periodismo que equivoca su misión y a quién sirve, entregado a intereses de arribistas y políticos sin escrúpulos. Cuando los indignados del 15m piden una purga de transparencia y responsabilidad en la política, los medios harían bien en recordar su compromiso ciudadano. La crítica desde las acampadas recoge el grito de muchos ciudadanos contra el periodismo mercenario o acomodado.

La falta de fondos hará más difícil el sostenimiento de un mercado apoyado en intereses políticos cuando los ciudadanos tienen cada vez más herramientas de información y crítica a su alcance. Es hora de recuperar el periodismo cívico, responsable y transparente, maltrecho como tantas cosas en la burbuja insostenible de los últimos años.

Vía: Estrella Digital

Juan Varela

http://www.periodistas21.com
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