Tracy Arijón Redactora en Expansive

Naming y música electrónica: comunicar diferentes proyectos bajo el mismo nombre es posible

La industria electrónica es uno de los sectores económicos más en boga del momento a nivel mundial, especialmente en el que es su hábitat natural el ámbito del ocio. Su relevancia no ha dejado de crecer desde su nacimiento. Si bien durante las primeras décadas podría decirse que su desarrollo y/o progresión fueron constantes, en los últimos años hemos asistido a un ascenso sin precedentes dado el carácter vertiginoso y extraordinario del mismo. Un proceso que por el momento parece imparable y que por tanto, le asegura a esta industria del entretenimiento un futuro aún más prometedor que su presente.

Todo esto convierte a la industria de la música electrónica no sólo en uno de los sectores más rentables económicamente sino en uno de los más atractivos. Una realidad que puede y debe ser entendida como un arma de doble filo. Por un lado, es innegable que aumenta el número de oportunidades que permiten desarrollar un proyecto, pero por otro, es igualmente incontestable que la competencia es mucho más feroz provocando que el proceso de construir y hacer destacar una marca por encima del resto sea una tarea muy dura.

Se conoce como “naming” el proceso mediante el cual un proyecto se estructura bajo un nombre. Una tarea que a priori puede parecer sencilla, pero que si se hace adecuadamente implica un largo y arduo desarrollo. Ese nombre es determinante ya que será desde su momento de creación y hasta su desaparición el primer impacto de la marca, aquel que atraerá al público o que logrará su absoluta indiferencia. Un proceso que entronca de manera directa con el “branding” procedimiento a través del cual se construye la marca en sí misma en cuanto a los atributos y valores con los que el público la identificará. En este sentido podemos entender el “naming” como un proceso más fijo e inmutable en su naturaleza frente al “branding” que implica un mayor dinamismo ya que permite adaptar y flexibilizar la marca de acuerdo a las necesidades de cada momento.

Sin embargo, puede ocurrir que una vez la marca, y por ende el proyecto creativo que la sustenta, estén plenamente asentados surjan diferentes ramificaciones, extensiones o incluso directamente proyectos paralelos. ¿Es entonces necesaria la creación desde cero de una nueva marca? Lo cierto es que no, es posible reciclar el mismo nombre para distintas actividades, eso sí, siempre y cuando la dirección de comunicación sea clara, organizada y concisa con el mensaje en cada caso. Y así lo han demostrado varios artistas de la industria electrónica.

Tenemos el caso de Depaart, proyecto conformado por Moliner, Georgeous, Easy Kid y Fran Zaragoza. Esta marca es al mismo tiempo una reconocida promotora de eventos internacionales, un sello discográfico afincado entre Madrid y Berlín, y ahora también es una banda. Aunque en principio puede parecer arriesgado, la marca Depaart ha conseguido diversificar las diferentes actividades del colectivo bajo el mismo nombre, apoyándose en acciones de comunicación específicas para que su público entienda cada una de ellas.

Apollonia también han llevado a cabo con éxito esta práctica. Los franceses Dyed Soundorom, Dan Ghenacia y Shonki son por un lado un trío de DJs mundialmente admirado y por otro, un sello internacional consolidado. El artista madrileño Orbe también desliga su nombre por un lado en su alias como DJ y por otro, en el nombre de su sello discográfico. Repite estrategia el también español Hugo Capablanca, siendo Capablanca marca tanto de su faceta de DJ como de su label. Y así podríamos continuar con un largo etc.

En definitiva, utilizar un mismo nombre para representar distintos proyectos de una misma organización puede ser un acierto si se acompaña de una estrategia de comunicación adecuada.

 

Te recomendamos

Cannes

Regalos Ecology

Experiencias

Atresmedia

Compartir