Necesitamos una agencia

A menudo me pregunto cuánto tiempo dedican los políticos a preparar sus intervenciones públicas, a responder al contrincante y a alimentar discusiones estériles, y cuánto realmente a trabajar para solucionar los problemas del país, que es para lo que están, o al menos para eso les votamos.

Dejemos por un momento los ideales de lado: los políticos se dedican a hacer política. Ufff..., en demasiadas ocasiones es hablar por hablar, lo que significa que la mala propaganda está por encima de la política real, tanto que a menudo confundimos la política con la demagogia.

Algunas de estas confusiones llegan o bien por ignorancia, o bien por que no se tienen las ideas claras o simplemente no se conoce el alcance y significado de las palabras. A principios de mes, el Gobierno presentó en el Congreso el proyecto de Ley de Economía Sostenible, una iniciativa que persigue un cambio del modelo económico en el país “para dejar atrás un esquema basado en la construcción y apostar por uno nuevo donde primen la investigación, la competitividad, el apoyo a nuevos sectores empresariales y el respeto al medio ambiente,” etcétera.

No soy quién para valorar semejante proyecto. Ni ésta es una columna de economía, ni yo estoy aquí para esto. Lo que realmente me ha llamado la atención ha sido la respuesta de la oposición, encendida como le corresponde, pero muy poco afortunada en los términos.

El diputado del PP Celso Delgado, afirma: “La Ley de Economía Sostenible no pasa de ser un borrador propagandístico, con un surtido profuso de ocurrencias deslavazadas a medio elaborar, que no está en condiciones de ejercer ninguna influencia apreciable en la triste marcha de la economía. Como dijo Rajoy, ‘todo lo que Zapatero nos ofrece no es más que un rótulo luminoso en un solar vacío’”.

No es una declaración aislada, a ella podemos añadir la siguiente andanada: “parece un spot publicitario" (Sánchez Llibre); "le gusta más la publicidad que la realidad" (Rajoy); "felicidades al equipo de publicidad de Moncloa" (Erkoreka); "la política no son logos ni lemas" (Rajoy, de nuevo); "la fabulosa maquinaria de propaganda de su Gobierno" (Ridao), o "se enamoró del nombre de la Ley" (Oramas).

Vaya, la única manera para desacreditar una iniciativa política es calificarla de publicitaria, lo que nos debe hacer reflexionar sobre la concepción que los políticos tienen de nuestra industria y a qué se debe este disparate cuando gran parte de su actividad es comunicar o propagar ideas, aunque les quede mucho por mejorar.

¿Por qué los políticos cuando quieren descalificarse se acusan de publicistas o propagandistas?¿Por qué hablan del marketing como si fuera la fuente de todo engaño y la política una noble actividad, cuando todos sabemos que está cada vez más desacreditada gracias a la detestable labor de quien la practica en beneficio propio? Y aún así a nadie se le ocurre decirle a un delincuente “parece usted un político”, al menos de momento.

Gracias a los políticos ahora sé que la publicidad encierra engaño, que la Ley de Economía Sostenible es una burda mentira. Les ha bastado decir que “les gusta más la publicidad que la realidad” y punto. Señorías, tienen ustedes la oportunidad de explicar las cosas. Háganlo sin descalificar, razonen, contraargumenten, que da votos ¿o esto ya no es hacer política?

¿No se dan cuenta de que si la política no se explica, no se propaga y entonces no sirve para nada? ¿No se han enterado de que saber contar las cosas bien es tan importante para el ciudadano, como saber hacerlas bien?

Persuasión

Hacer política es un ejercicio de persuasión. Hoy es difícil concebirla sin el asesoramiento de expertos en comunicación. Los políticos ocupan el poder gracias a ella y esto les habrá llevado quizá a asociar publicidad con falsedad, pero el engaño no es la publicidad, señorías, si no el bajo nivel de la política.

En casa del herrero, cuchillo de palo. Qué cierto. Ahora resulta que somos nosotros los que tenemos un problema de imagen. Quizás la publicidad necesite de una buena agencia para quitarnos el sambenito que nos han colocado. Por eso hago tanto hincapié en la importancia de iniciativas como La Publicidad en el Museo, a las que se tienen que sumar otras que vayan abriendo los ojos al público y cambien la actitud hacia este sector, que entre otras cosas hace posible que existan los medios de comunicación, que contribuye notablemente al desarrollo de la economía (en España supone un 2% del PIB), que difunde la cultura, la sanidad, que actúa como elemento cohesionador del idioma y de nuestra identidad nacional, que adorna las calles y decora la programación televisiva, que....Creo que necesitamos una agencia (y España merece una nueva política).

Llegado a este punto, toca despedirse. Del año, deseándoos lo mejor en 2010. A partir de enero, nuevas emociones. Suerte a todos.

ocana

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