Nuevos comentarios sobre “El cambio imparable que revoluciona la fotografía publicitaria y al sector”

Con este título no hace muchos días publicaba Javier Piedrahita un artículo en su “carta del director” . Yo le respondí rápidamente con otra carta que, como siempre, tuvo la amabilidad de publicar.

Ahora, con más de tiempo y sosiego, me gustaría tener la oportunidad de explicar un poco más mi punto de vista sobre esta supuesta revolución.

Yo llevo casi 20 años trabajando en un archivo fotográfico (también llamados bancos de imágenes, fototecas, agencias fotográficas, etc).

Cuando empecé a trabajar en este negocio las fotos se guardaban en archivadores (eran diapositivas de distintos formatos, positivos en papel, negativos y no sé si incluso he llegado a ver algún calotipo).

Las imágenes se enviaban a los clientes por mensajero para su valoración (con su correspondiente albarán escrito “a boli”), y después había que devolverlas a su correspondiente sitio en los archivadores.

Teníamos ordenadores con WordPerfect y Dbase IV (que casi no sabíamos usar), PhotoShop por aquel entonces sonaba a grupo musical.

Para comunicarnos con un fotógrafo o agencia extranjera podíamos usar el fax, pero como no era muy fiable era preferible mandar una carta, con su sobre, sello, y su destinatario escrito “a boli” (con buena letra, eso sí, no como el albarán).

En fin, que no voy a ser yo el que ponga en duda la revolución que ha supuesto la era digital: cámaras y otros dispositivos móviles, Internet, correo electrónico, motores de búsqueda, discos de almacenamiento de 20 Terabytes, programas de retoque, redes sociales, mundos virtuales (por cierto, ¡qué fue de Second Life?)…

Todo ha cambiado tanto… ahora, como decía Javier, cualquiera puede hacer fotos, muy buenas, con su cámara digital, subirlas a un portal de Internet y comercializarlas, ganando fácilmente con un hobby pingües beneficios. Y esto supone además que las agencias de publicidad, las revistas, los diseñadores, etc. (todos nuestros clientes tradicionales) puede acceder a una oferta de excelente calidad y con precios irrisorios, la panacea.

Sin repetir los argumentos que exponía en mi carta quiero añadir lo siguiente:

Tener un repertorio lo suficientemente amplio y variado (y en constante renovación) de imágenes para poder ponerlo a disposición de los profesionales de la industria publicitaria como “materia prima creativa” exige un gran trabajo e inversión:

- En investigación de tendencias sociales, demográficas, artísticas y estéticas.

- En localización de exteriores o decorados, casting y contratación de modelos, maquillaje, vestuario, etc.

- En dirección de arte y producción.

- En retoque fotográfico.

- En clasificación y descripción de imágenes, diseño y creación de motores de búsqueda y sistemas eficientes de distribución.

- En personal cualificado que de un buen servicio a los clientes.

Y dejando para el final lo más importante, en encontrar buenos fotógrafos que sean capaces de disparar buenas imágenes.

Si todo esto que tanto nos cuesta a los que llevamos 20 años en el negocio viene ahora un tío que se llama Chuky, perdón Yuri, y lo hace mejor y se fuma un puro, de verdad que somos tontos de remate y no nos enteramos de nada.

Por cierto, solo como pequeño ejemplo, entre las imágenes que ofrece Latinstock se encuentran las de un par de tipos llamados Andy Warhol y Ansel Adams, sentimos no tener nada de Chuky, perdón, Yuri.

meliton

http://www.latinstock.es
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