Fede Martrat Socio Fundador de ActitudPro y colaborador académico en ESADE

Pequeños ejercicios de mindfulness para ser mejores vendedores

Que los vendedores viven bajo tremendas presiones es incontestable. En esta constante creación de estrés concurren aspectos como las constantes peticiones de los clientes y potenciales, la toma constante de decisiones, las presiones externas de mercados competitivos o la mayor o menor flexibilidad de planes de negocios.

El exceso de estrés termina por desembocar en síntomas que oscilan entre rasgos negativos como la confusión, el apresuramiento o la irritabilidad, hasta síntomas más serios como ataques de ansiedad o de pánico, dolores físicos (pecho, cabeza) o trastornos digestivos, hasta llegar, en casos extremos a consecuencias graves como problemas del sueño, reacciones alérgicas, adicciones, tristeza o depresión.

La vida del vendedor está sempiternamente expuesta a estos síntomas, en función de la presión que sufre y de su aguante ante el estrés. En este sentido, una de sus misiones es evitarlos, no sólo para ser más efectivo y lúcido en sus funciones y resultados, sino, sobre todo, como ya hemos visto, por su propia salud.

En esta columna quiero sugerir pequeños hábitos diarios que, en la experiencia atesorada gestionando equipos comerciales, ya no sólo mía sino de otros colegas y consultores, me parecen los más efectivos.

Ejercicios de mindfulness para empezar y acabar el día

Céntrese en cada cosa que hace. Vívala. Respírela. Estará practicando, así, mindfulness o conciencia plena: una práctica basada en la meditación vipassana que consiste en poner intencionalmente toda nuestra atención a lo que hacemos, sin juzgar, sin apegarnos, sin rechazar o cuestionar la experiencia que estamos atravesando.

De entrada, no salte automáticamente de la cama apenas suene el despertador. Tómese unos minutos para llevar antes a cabo un chequeo atento. Empezar el día con una mayor conciencia del momento presente establecerá las condiciones adecuadas para enfrentarse con mayor calma y ecuanimidad a las situaciones difíciles que la jornada le depare.

No salga de casa sin aprovechar la ocasión, en el caso de que viva con alguien, de hablar y escucharles unos instantes. Escuche atentamente. Participe. Interactúe. No se cierre en sí mismo.

Al dirigirse hacia su vehículo de transporte, ralentice el paso. Conecte con su cuerpo, advierta la presencia de cualquier tensión y trate de relajarla antes de poner el vehículo en marcha. Tómese esos segundos para respirar y, mientras conduce, busque motivos para ir un poco más despacio. Utilice los semáforos rojos como un recordatorio que le permita ser consciente de su respiración.

Mientras camina, quizá de vuelta al trabajo o simplemente dando un paseo, libere su mente de pensamientos tanto sobre el pasado, como sobre el futuro. Concéntrense en su respiración y camine con la cabeza y la columna alineadas.

Desplace la atención hacía su caminar. Camine con toda la conciencia puesta en ello, concentrándose en cada paso que da. Sienta cómo el peso de su cuerpo se desplaza de un pie a otro, cómo se mueven los brazos y las piernas y cómo el aire roza su cara.

Encuentre su calma interior en medio de la tormenta

Es importante aprender a relajarse durante los no pocos momentos de gran estrés que le depara su trabajo. Lidiar con la presión por los resultados, con el “no” reiterado de los clientes potenciales, con las quejas y exigencias de algunos compradores. En ese impasse, piense en alguna actividad que pueda asociar a la calma como, por ejemplo, estar tendido en una hamaca o tomando un baño caliente. Su mente lo asociará con un sentimiento de paz y enseguida comenzará a sentirse relajado.

Relativice y concéntrese en este pequeño acto de evasión que, paradójicamente, le devolverá justo donde se encuentra, pero con la serenidad necesaria para afrontar sus retos, lidiar con sus dudas y superar sus obstáculos.

Yoga, DROP y RAIN

La práctica del Yoga suele ser, en términos de soluciones formales, habitual entre vendedores, indistintamente de sus niveles en el organigrama de la organización.

Se trata, básicamente, de una práctica de atención física. El término “yoga” significa “unir” lo que en este caso se refiere a la unión entre el cuerpo y la mente. Y, de hecho, ejercitarse en esta disciplina contribuye, a través de la actividad física, a vencer los dolores provocados por estar largo tiempo sentado y por la tensión acumulada en el cuerpo y, a la vez, a través de las prácticas de la meditación, a limpiar la mente.

Entre las prácticas menos formales, personalmente me decanto por dos: DROP y RAIN.

DROP (en inglés STOP) sirve para recuperar el equilibrio entre el cuerpo y la mente y para reducir también el estrés y la ansiedad en la vida cotidiana y se basa en estos cuatro pasos:

D= Deténgase (en inglés, Stop).
R= Respire (Take a breath).
O= Observe (Observe).
P= Prosiga (Procede).

Por su parte, RAIN es una práctica inteligente de indagación atenta sobre uno mismo que puede aplicar a su vida cotidiana para poner de relieve los rasgos profundos que desencadenan fuertes reacciones emocionales. También es un acrónimo.

R= Reconozca la presencia de una fuerte emoción.
A= Admita o acepte lo que hay.
I= Investigue su cuerpo, sus emociones y sus pensamientos.
N= No se identifique con lo que aparezca, sino que tome distancia de su propio problema.

Estas son sólo algunas de las innumerables prácticas que los profesionales de la venta pueden aplicar a su día a día. Les invito a que las prueben y comprueben cómo mejoran en su actividad, pero, también, y esto es lo más importante, cómo mejoran su calidad de vida.

Fede Martrat, Socio Fundador de ActitudPro y colaborador académico en ESADE

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