Carl Standertskjold Corporate Segment Marketing Manager en Sony Professional Europe

Permitir decisiones inteligentes en el lugar de trabajo para impulsar la innovación

innovación

Renovarse o morir. La innovación es el motor de las empresas. Todas las empresas nacen de una actuación en parte innovadora y tienen que innovar de forma continua para evitar quedarse desfasadas. No hay más que echar la vista atrás para comprobar qué sucedió con las compañías que no introdujeron los ordenadores en los años 80, las que no se adaptaron a Internet en los 90 o las que no se subieron a tiempo al carro de la telefonía móvil ene el siglo XXI.

Pero la innovación no consiste sólo en aplicar la revolución tecnológica del momento. También afecta a la gestión de los recursos de la propia empresa. Aquí entra en juego el Big Data, un concepto que va intrínsecamente unido a Internet y a la era de la información en la que nos encontramos.

Digital 2019 – un reciente informe de la plataforma de gestión de redes sociales Hootsuite junto a We Are Social, una agencia creativa especializada en social media–, ha señalado que ya existen 4.400 millones de usuarios de Internet en el mundo, de los cuales 43 millones están en España. Concretamente, en nuestro país el uso de Internet se ha disparado en el último lustro del 60 % al 93%, según un estudio de Google Consumer Barometer.

Todos esos usuarios dejan información en la red: una cantidad ingente de datos, de ahí el término Big Data. Este concepto alude a un volumen de información tan descomunal y que se está actualizando continuamente, que no se puede procesar mediante aplicaciones o métodos tecnológicos tradicionales.

Las empresas son cada vez más conscientes de los beneficios que conlleva la aplicación de las tecnologías de Big Data en su proceso de toma de decisiones para impulsar la innovación. Ellas mismas manejan una grandísima cantidad de información, no sólo de sus clientes sino también de sus propios trabajadores y de la forma en la que realizan sus tareas. No obstante, en este caso el popular dicho “la información es poder” es una verdad a medias. Y es que lo importante no es tener toda esa información, sino saber sacarle un rendimiento positivo. Acumular datos y datos en sí mismo no es útil para la empresa si luego no sabe qué hacer con ellos.

Como explica UNIR, el fin último del uso del Big Data es mejorar la eficacia y la rentabilidad. Un buen análisis del Big Data permite a una compañía ser más eficiente, lo que conlleva una importante reducción de los costes y de los recursos utilizados, ya sea el tiempo o los trabajadores empleados. Además, permite resolver los problemas existentes más rápido e incluso anticiparse a problemas futuros o a necesidades todavía inexistentes de sus clientes. Porque ese es uno de los objetivos de la innovación: anticiparse a lo que está por venir para asegurar la supervivencia en el futuro.

Para sacar provecho al Big Data y gestionar todos esos datos obtenidos por diversas vías, hay dos herramientas fundamentales: la inteligencia artificial (IA) y la nube. Es en esta última donde se puede trabajar con esa enorme cantidad de información.

Sony Professional Solutions Europe ofrece herramientas muy útiles fuera del sector audiovisual, aunque también pueden utilizarse en este. Aquí destaca TEOS Manage 2.0, una actualización de su solución para la gestión de espacios de trabajo de tamaño considerable que permite optimizar tanto el uso de los dispositivos (proyectores, tabletas, etc.) como el uso del espacio, reducir los costes energéticos e incrementar la productividad de los empleados, entre otras ventajas. Así pues, crea una oficina inteligente de una forma sencilla a partir de la tecnología.

Si quieres llevar tu empresa al futuro, el Big Data es tu gran aliado. Un uso inteligente del mismo es una vía garantizada hacia la innovación.

Carl Standertskjold, Corporate Segment Marketing Manager en Sony Professional Europe

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