Sonia Romero Directora Formación ATREVIA

¿Plan formativo o aprendizaje flexible? - Sonia Romero

De la formación al aprendizaje, otra forma de desarrollar el ‘talento flexible’ que demandan las nuevas generaciones y las necesidades actuales de los colaboradores en la empresa

Las compañías buscan incorporar personas flexibles que cambien de proyectos, y las generaciones que se están incorporando, los millenials, buscan lugares en los que conciliar la vida personal y laboral, que les ofrezcan la posibilidad de trabajar fuera de su puesto y en cualquier otro horario… la sociedad, las empresas y las personas se mueven en un entorno cada vez más innovador y flexible.

Se demanda ‘talento flexible’, personas multidisciplinares, multitarea y con capacidad de adaptación a distintos puestos, funciones y proyectos, incluso se valora la disponibilidad para cambiar de sector o de profesión, pero ¿está ofreciendo la empresa el entorno adecuado para el desarrollo de estos perfiles? Se ofrecen planes de carrera, pero ¿acaso las nuevas generaciones vienen para quedarse o más bien aspiran a diseñar su propia carrera profesional? Se diseñan planes para desarrollar competencias, pero ¿cómo se aborda el compromiso y los valores? Se destinan recursos y tiempo al diseño de planes formativos, pero ¿cómo se potencian y aprovechan las capacidades que ya existen en la compañía?, ¿están identificadas?

En definitiva, se pone el foco en la formación, mientras que lo que alimenta a la persona y a la empresa, es el aprendizaje en su dimensión más personal. El aprendizaje deja en el tejado del trabajador la responsabilidad de aprender, de desarrollarse, de mejorar su empleabilidad y por supuesto, de aportar al negocio.

Algunas empresas se han dado cuenta y se han lanzado a flexibilizar y personalizar la capacitación de sus empleados. ¿Cómo? Personalizando la formación, adaptándola a las necesidades de las personas y de la estrategia, consultándoles, permitiéndoles diseñar su propio plan formativo, ofreciéndoles, incluso, la oportunidad de seleccionar al proveedor, rebuscando en las tendencias para aportar valor y adaptarse a la nueva realidad del empleado…

Es el camino que ya están marcando las compañías que se preparan para el reto que supone que, en menos de 10 años el 75 % de la fuerza laboral estará formada por la generación millenial, trabajadores para quienes la formación y el desarrollo es el beneficio empresarial preferido a la hora de escoger un puesto de trabajo, por encima de la flexibilidad laboral o la remuneración, según la encuesta ‘Millennials at Work’, de PWC.

Sin embargo, la aplastante realidad en un entorno demandante de flexibilidad como el actual, es que los planes de formación siguen estando prefijados por los departamentos correspondientes. Se ha incorporado la tecnología y por tanto nuevas herramientas, con, me atrevo a decir, dudoso éxito en el aprendizaje real de las personas. Porque siempre se ha aprendido de la misma manera: a través de la experiencia y con un marcado reconocimiento al error.

El gusto por aprender nace de las personas no del responsable de formación, por eso es importante que el desarrollo de las personas, su capacitación y aprendizaje, esté alineado con sus propios requerimientos y necesidades, sus inquietudes, sus capacidades y barreras, su puesto de trabajo, su ambición profesional, su necesidad de crecimiento y empleabilidad…

La formación más efectiva, ha de diseñarse de manera adaptada, a medida, personalizada, con metodologías diversas e innovadoras y que parta de una realidad que combine las necesidades de la compañía y la de sus personas, que incorpore las nuevas tendencias, que aporte valor, innovación, que se nutra del conocimiento interno y del consultor externo como fuente de tendencias, que se convierta en una experiencia, capaz de generar aprendizaje y con una transferencia real al puesto de trabajo, al lugar donde se yerra para seguir aprendiendo.

Sonia Romero
Directora Formación ATREVIA

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