
Los emprendedores de la Generación Z están empezando a ganar peso en el panorama empresarial español. Según el informe 2024-2025 del Observatorio de Emprendimiento de España (GEM), el 11% de los jóvenes entre 18 y 24 años manifiesta intención de emprender y el 9% ya lo está haciendo, cinco puntos más que el año anterior.
Pero más allá de cuánto emprenden, lo relevante es cómo lo hacen. Para la Generación Z, el negocio no empieza en un local, sino en una conversación.
En paralelo, su crecimiento se apoya en un contexto claramente digital. Según el Informe global Digital 2026 de We Are Social, el número de usuarios de redes sociales ha alcanzado los 5.660 millones, cerca del 69% de la población mundial. En este entorno, las redes no son solo un canal: son el punto de partida.
Para la Gen Z, marketing, atención al cliente y venta no son procesos separados. Todo ocurre en el mismo espacio y, muchas veces, en el mismo momento. Por eso, convertir el interés en conversación (y la conversación en venta) es clave.
Los emprendedores de la Generación Z prestan especial atención al primer contacto con el cliente, pero lo hacen desde una lógica distinta. Un perfil en redes sociales no es solo escaparate: es tienda, canal de atención y espacio de decisión. Resolver dudas, mostrar el producto y cerrar una venta pueden formar parte de una misma conversación. La respuesta suele ser inmediata. Hay seguimiento, cercanía y continuidad. No hay saltos entre canales ni fricciones innecesarias.
En muchos casos, la venta se produce directamente en ese entorno: a través de un mensaje, un comentario o un enlace compartido en el momento adecuado. El objetivo es claro: que el interés no se enfríe.
Además, cada interacción deja rastro: valoraciones, comentarios, recomendaciones, contenido generado por usuarios. Todo ello amplifica la visibilidad del negocio sin necesidad de grandes inversiones.
La brecha con el comercio local
Este enfoque contrasta con el de muchos negocios locales, donde la presencia digital sigue siendo limitada o secundaria.
Según nuestros datos, solo el 41% de las pymes cuenta con página web, apenas un 2% vende online y únicamente el 15% mantiene perfiles activos en redes sociales. Pero más allá de los canales, la diferencia es de enfoque. Mientras la Gen Z entiende Internet como parte central del negocio, muchos comercios lo siguen viendo como un complemento.
Esto tiene consecuencias directas. Hoy, gran parte de las decisiones de compra empieza antes de entrar en una tienda: en una búsqueda, una recomendación o una consulta rápida desde el móvil.
Cuando un negocio no aparece, no responde o no genera confianza en ese primer contacto, la oportunidad simplemente pasa a otro. Hoy la primera venta no se pierde en la tienda, sino en el primer segundo digital.
La llegada de la IA ha transformado las reglas del juego
A este escenario se suma además un nuevo factor que está acelerando aún más este cambio: la inteligencia artificial.
Y es que muchas de las tareas que antes requerían tiempo o conocimientos técnicos, como redactar contenidos, responder a clientes o mantener actualizada la información en distintos canales, hoy pueden automatizarse o simplificarse con herramientas accesibles.
Esto reduce la barrera de entrada y permite que cualquier negocio, independientemente de su tamaño, pueda mantener una presencia digital activa y coherente sin dedicar grandes recursos.
Y no solo eso. También cambia la manera en que los consumidores consultan información sobre negocios: cada vez más consumidores utilizan asistentes de IA para informarse y tomar decisiones, lo que obliga a las pymes a adaptar su presencia digital para que la información del negocio sea comprensible, fiable y fácilmente recuperable por asistentes de IA y motores de respuesta, como ChatGPT o Gemini. Por tanto, ya no se trata solo de estar en Internet, sino de estar bien posicionado para ser encontrado… y recomendado.
El cambio no solo es tecnológico, es de mentalidad
Para muchos negocios locales, dar este paso no implica empezar de cero, sino cambiar la forma de entender el proceso de venta.
No se trata solo de tener una web o abrir perfiles en redes sociales, u optimizarse para obtener una mayor visibilidad en IAs, sino de integrarlos en el día a día: responder, actualizar, conversar y facilitar que el cliente avance sin fricciones.
Los emprendedores de la Generación Z no destacan por poseer más recursos, sino por haber incorporado esta lógica desde el inicio con las herramientas que tienen a su alcance.
Y ahí está la clave.
La diferencia no está en la tecnología disponible, sino en cómo se integra en el día a día del negocio.
Y en eso, la Generación Z no va por delante por tener más recursos, sino por haber entendido antes que hoy vender empieza mucho antes de cruzar la puerta de una tienda.
Por Carmen San Emeterio, Directora comercial y de marketing de Beedigital




