Por qué prefiero usar el adjetivo "digital" frente a "virtual": de la realidad, a la sociedad y la etnografía digital

Por qué prefiero usar el adjetivo "digital" frente a "virtual": de la realidad, a la sociedad y la etnografía digital

Una creciente mayoría de investigaciones apuntan cada día en sus reflexiones haci el fenómeno de la sociabilidad online. He escrito en un par de ocasiones ya sobre este tema, que es uno de los que más tiempo me ocupan e interesan en mi actividad académica y profesional como investigador. Algunos apuntes quedaron hechos en Realidad Social Ampliada: Las tres formas de la arquitectura de la identidad y sociabilidad online de las personas: el anonimato, el pseudonimato o la transparencia o también en La realidad social aumentada: la sociedad online y La realidad social aumentada: la sociedad online (2) donde planteaba la necesidad y oportunidad de la etnografía digital como nueva disciplina de investigación.

La utilización del adjetivo virtual no parece ni significativa ni oportuna al no darse ya una separación ontológica ni fenomenológica radical entre el mundo online y offline; debido a que lo que se está produciendo es una progresiva convergencia e interrelación de la actividad y prácticas sociales entre ambos contextos sociales offline y online. O expresado de otra forma, los investigadores nos vamos enfrentando a la evidencia de que para comprender de forma más precisa y completa los hechos más relevantes de la realidad social de nuestro tiempo, en los comienzos del siglo XXI, no se puede dejar de incorporar lo que sucede y lo que las personas están haciendo dentro de ese espacio sin lugar físico que es Internet, el ciberespacio; y que lo que sucede en el contexto social online no es menos real que la vida cotidiana puesto que también forma parte del despliegue y actividad creativa de las personas.

Ambos contextos sociales se han fusionado en el día a día y cada vez, como demuestran los datos estadísticos internacionales, más millones de personas se incorporan al uso cotidiano de Internet de manera multimotivada: en relación con sus relaciones personales, trabajo, ocio, cultura, finanzas, búsqueda de información y conocimiento, reivindicaciones individuales y colectivas, activismo político, aprendizaje, solidaridad, altruísmo, etc. Las personas no adaptan su vida a Internet, sino Internet a sus vidas.

Internet es ya un espacio social completamente real ampliado por el uso de la tecnología para socializarse, compartir, expresarse, analizar, informarse, comprender más y mejor, etc. Por tanto, las investigaciones sociales y culturales quedarán necesariamente limitadas e incompletas si dejan de incorporar el estudio de las formas de nueva sociabilidad individuales y colectivas que están permitiendo la tecnología y la comunicación mediada por los ordenadores (computer-mediated communication o CMC).

Igualmente llegados aquí el término realidad virtual aplicado a la vida, la sociedad o la etnografía virtual (Hine, 2001) ya no parece relevante ni significativo u oportuno como para justificar su uso asociado a lo social –y proponemos el uso de digital- ya que el término virtual tiene como significado algo por lo normal “frecuentemente en oposición a efectivo o real” o bien “que tiene existencia aparente y no real” (RAE, 2001); esto es, lo virtual alude a un estado incompleto, parcial, marginal o paralelo, no plenamente real por lo que apunta en su semántica a lo inauténtico. Sin duda, parece oportuno y más explicativo de la realidad abandonar el uso de virtual a favor del digital, en el mundo social que se crea y reproduce en el contexto online.

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Miguel del Fresno

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