Javier Salutregui Creative disruptive management

Primero trabajo, después talento - Javier Salutregui

Hace unas semanas se celebró el gran derby madrileño, el más esperado en el Wanda Metropolitano, el partido entre el Real Madrid y el Atleti, con el resultado final de empate a cero. En la posterior rueda de prensa, el Cholo Simeone, entrenador del Atleti, en el tono y filosofía del trabajo a la que nos tiene acostumbrados, nos condujo por su ideario competitivo.

- ¡Primero trabajo, después talento!

Cualquier persona que escuche esto, lo primero que hace es comparar y meter en el mismo saco los términos trabajo y talento. Lo segundo, juzgar como prioritario el trabajo y más o menos pensar que sin trabajo no hay logro alguno y que el talento, es ese algo que de alguna manera es valioso, pero no tan necesario como el trabajo.

Preguntas, ¿están en el mismo plano el trabajo y el talento? ¿a más/menos talento menos/más trabajo? ¿Al talento se llega trabajando? ¿qué es más escaso el talento o el trabajo? ¿Cómo surge un Messi? ¿El trabajo que realiza Messi es la base de su talento? ¿La falta de talento hace improductivo y menos competitivo al equipo? ¿A mayor talento mayor productividad? ¿Se pueden poner en el mismo plano productividad y talento? ¿El trabajo/esfuerzo suple al talento? ¿Con talento y realizando el esfuerzo necesario se llega a la excelencia?

Se entiende el trabajo como, por un lado, la voluntad de realizar un esfuerzo y por otro, la convención social en la relación laboral, en la mayoría de los casos, pago por tiempo. Si se entiende de esta forma y si solo se tiene el trabajo como propuesta de valor, poco se puede competir o ganar en este siglo XXI. Es cierto, en la empresa, en el futbol profesional, sin trabajo nada existe, sin embargo, que lo que se haga sea competitivo y ganador, no depende del trabajo. Depende de muchas más cosas, entre ellas del talento. Al final son esas otras cosas las que hacen inclinar la balanza entre ganar o perder y lo que es más importante, sobrevivir.

  • Con trabajo no se gana ni se compite, sencillamente se existe.
  • Con solo el esfuerzo la existencia es tendente a la desaparición.
  • Sin trabajo el talento ni se cultiva ni se desarrolla.
  • El talento es la llave de la supervivencia.
  • Con talento se tiene la oportunidad de competir y ganar.

Cuando el valor del talento es la diferencia competitiva, la relación laboral basada en el pago por tiempo, responde a una lógica de otro siglo, y se encuentra más que caduca, peor aún, entorpece seriamente la viabilidad de la propia empresa. Si la idea de relación profesional fundamental está sustentada sobre el pago por el tiempo, se está dando un mensaje equivocado. ¿Dónde está ahí el talento, el pensamiento o la creación de valor? Si es así, el mensaje lleva un cortocircuito implícito, la falta de confianza y la escasez de creación de espacios de libertad, de crecimiento, de compromiso y de otras formas de hacer y pensar. La corriente de pensamiento no puede ser lineal, la complejidad de cualquier materia en el mundo actual, necesita de una manera de hacer que no debe ser normalizada, vulgarizada de esa forma tan simple. La competitividad necesita de miradas y formas de contraprestación laboral que empujen el talento. Y sobre la máxima de “el ojo del amo engorda el caballo” es imposible que nazca valor añadido de verdad, responde a otra lógica, aquella que sirve para otro tipo de escenario, contexto y paradigma social. Las personas no son un gasto, son una inversión, pero sólo si las personas son gestionadas desde la apuesta decidida de otra lógica, LA LÓGICA DEL VALOR. El talento necesita de la libertad para dejarlo expresar y fluir. La disrupción es el motor y eje del pensamiento. La gestión del error es un hecho consustancial y normal a la propia realidad de competir y ganar. El dialogo es permanente. El esfuerzo se debe entender como el valor de la superación constante en base a la progresión, la adquisición de experiencia y conocimiento. El mejor vehículo de progresión y premio es la meritocracia. Y algo no menos importante, el talento no es necesariamente individual.

Para los aficionados del Atleti, la frase de “nos toca sufrir y luchar” es más que común, sin duda está ligada a su filosofía competitiva de jamás dar nada por perdido y considerar el esfuerzo como palanca principal de ganancia. Va con la marca. Sin embargo, el talento en los equipos de la mejor liga del mundo, existe, de manera individual o colectiva, con lo que cuando se pierde o se empata, la excusa de haber hecho todo lo imposible no vale, además de trabajar, es preciso y obligado gestionar el talento y entender que lo inevitable es implantar una LÓGICA DEL VALOR en entornos competitivos y colaborativos. Con trabajo se existe… ¡Con trabajo y talento (y alguna cosa más) se gana, se gana y se vuelve a ganar!

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