Pilar Ulecia Directora General de Marketing y Comunicación de Starcom

Productos que encajan como un guante - Pilar Ulecia

3d_printLos productos hablan de nosotros. Eres de Nike o de Adidas, de Nikon o Canon, Microsoft o Apple. Lo que consumimos es una proyección de nuestra identidad, y también la mejor respuesta que hemos encontrado a una necesidad. Por tanto, personalizar un producto responde a dos aspectos: quiero que sea tan único como yo, y quiero que se adapte exactamente a lo que necesito.

Ese es el valor añadido de la personalización de productos, y por eso juegan un papel fundamental en la fase de consideración, uso y recomendación del consumer journey. La personalización no es nada nuevo, pero en 2016 está potenciada por la tecnología que permite por primera vez romper la frontera del consumidor y pasar a ser creador: la impresión en 3D.

La tecnología de impresión en 3D existe desde 1984. En 2009, Makerbot anuncia el primer prototipo de impresora 3D destinada al consumo doméstico y, según Forbes, el mercado de la impresión en 3D llegará a cuadriplicarse en el año 2020, alcanzando un volumen estimado de 4.1 billones de dólares así que 2016 se presenta como un año clave para que las marcas adopten esta tendencia antes de que alcance el estadio mainstream.

El avance más reseñable: la velocidad. Durante este año 2016 hemos visto más fabricantes como Canon apostando por la producción en carbono con la tecnología denominada CLIP,  siendo 100 veces más rápida que la convencional. Otros como HP dedicarán este año a lanzar un modelo basado en la tecnología Multi Jet, que permite imprimir un objeto complejo en una sola sesión a través de bloques 3D denominados voxel. Así como pruebas más experimentales como las llevadas a cabo por Oak Ridge National Laboratory y Cincinnatti Incorporated que aceleran la impresión de grandes objetos hasta 500 veces más rápido.

El acelerador de la demanda: la reducción del coste. Las impresoras 3D han bajado la barrera de los 500 dólares en Estados Unidos, y en China su crecimiento se dispara al 173%. No solo la compra engrosará la comunidad de usuarios, sino que también iniciativas como la lanzada por Bram de Zwart y su 3D Hubs optan por dar acceso temporal al usuario que no desee comprar la máquina, pero quiera descubrir el potencial de la impresión en 3D.

Potencial que permitirá diseñar y adaptar al milímetro cada uno de los muebles de tu casa (algo muy a tener en cuenta por gigantes como IKEA). Imprimir prótesis dentales, órganos o apéndices para acelerar los plazos y reducir costes en la cirugía. O recibir una zapatilla que se adapta a tu pisada tras enviar al fabricante la información que ha capturado tu smartphone.

A falta de un standard de impresión en 3D, nuevos materiales entran a plantarle cara al termoplástico.

La impresión en 3D puede llegar a revolucionar la manufacturación a través de la aceleración de la producción y la reducción de costes. Unido a la obtención de datos a través de dispositivos mobile, la impresión 3D es la clave para adaptar los productos a la huella digital y necesidades de sus potenciales consumidores.

 

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