José Javier Salutregui Pacios

Productos de la empresa en el siglo XXI: la herencia de los Stradivarius, un iPhone del pasado

¿Qué hizo Antonio Stradivarius? Identificar el sentir de su tiempo. Unir la funcionalidad que requería un producto (instrumento de música de cuerda frotada) con la tecnología y la belleza necesaria, para proponer al mercado una perfección jamás vista y oída hasta la fecha (la oferta total). Subrayo estos dos verbos, ver y oír, al que añadiría “tocar”, ese sentido que permite percibir cualidades de los objetos y medios como la presión, temperatura, aspereza, suavidad, dureza… porque todo se tuvo en cuenta, no se puede explicar la excelencia de sus instrumentos de otra manera. ¿Y Apple? Think Different fué el eslogan publicitario creado por Apple Computer en 1997 por la oficina de Los Ángeles de la agencia publicitaria TBWA\Chiat\Day. Fue utilizado en un famoso anuncio de televisión y en varias publicidades impresas de productos de Apple. Think different, resume la actitud y la fuerza en cierta manera del espíritu de la innovación. La versión de un minuto de duración mostraba vídeos en blanco y negro de los siguientes personajes históricos, en orden de aparición: Albert Einstein, Bob Dylan, Martin Luther King, Richard Branson, John Lennon (con Y?ko Ono), Richard Buckminster Fuller, Thomas Edison, Muhammad Ali, Ted Turner, Maria Callas, Mahatma Gandhi, Amelia Earhart, Alfred Hitchcock, Martha Graham, Jim Henson (con Kermit the Frog), Frank Lloyd Wright y Pablo Picasso. Y la traducción entera de la pieza publicitaria es tal y como sigue:

“Esto es para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los alborotadores. Las clavijas redondas en agujeros cuadrados. Los que ven las cosas de otra manera.

No son aficionados a las reglas y no tienen ningún respeto por lo establecido. Puedes alabarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes citarlos, puedes no creer en ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas.

Ellos inventan. Ellos imaginan. Ellos curan. Ellos exploran. Ellos crean. Ellos inspiran. Ellos impulsan la humanidad hacia delante.

Quizás tienen que estar locos. ¿Cómo si no puedes enfrentarte a un lienzo vacío y ver una obra de arte? ¿O sentarte en silencio y escuchar una canción que nunca ha sido escrita? ¿O contemplar un planeta rojo y ver un laboratorio sobre ruedas?

Mientras algunos les ven como los locos, nosotros vemos genios.

Porque la gente que está lo suficientemente loca como para pensar que pueden cambiar el mundo, son los que lo hacen.”

No deja de ser algo que va más allá de un anuncio comercial, es una afirmación que recoge una forma de mirar a la realidad sin miedo. Situándose en el extrarradio de la “normalidad”. Sin olvidar que es lo que es. Es decir, es el comercial de una compañía, no es la afirmación de un filósofo, pensador, músico, escritor o deportista. Pero tal afirmación resume el ejercicio de la innovación, y de las maneras necesarias de gestionar y pensar las “empresas” de nuestro tiempo. Y voy más allá, pensar diferente es una condición inherente y obligada para saber estar y convivir en nuestros días. La fuerza de la búsqueda de la excelencia en lo funcional, tanto en un violín Stradivarius como en un iPhone es paralela, o mejor dicho análoga. Con el primero, la excelencia de un “artefacto” para producir un sonido de una calidad indiscutible y con una belleza exterior evidente. En las fronteras de lo sencillo, más allá hubiera sido un exceso estético sin sentido: http://www.telegraph.co.uk/culture/music/classicalmusic/10090028/Why-theres-nothing-like-a-Stradivarius.html

Y en el segundo caso, el iPhone es un instrumento de nuestra época. Donde se suman el talento, en su ruptura con el resto de competidores, la inteligencia por haber sido capaces de sumar valor a partir de diferentes miradas, tecnología, arte, diseño, materiales… y la belleza, como plasmación de una realidad estética contemporánea. La tecnología y la belleza cuando se suman, siempre van unidas hacia el éxito. La devoción desmedida de los usuarios para con los productos Apple es más de lo esperado desde un público objetivo, target al uso desde el punto de vista de marketing: parecen una secta.

Ambos productos se cruzan, cada uno en su tiempo. Pero siempre por haber tenido en al afán de sus creadores, la valentía de mezclar de manera vehemente y concienzuda, ciencia, arte, tecnología, con la identificación del espíritu de su tiempo: Zeitgeist (originalmente una expresión del idioma alemán que significa "el espíritu (Geist) del tiempo (Zeit)". Se refiere al clima intelectual y cultural de una era).

Las nuevas generaciones, los más jóvenes, tienen en las tiendas de Apple sus nuevas catedrales. Responde a una disrupción de la tecnología en su comportamiento diario, personal, privado y relacional, de una masa de población importante, que conforma las demandas de futuro a medio y largo plazo. En cuestiones de estrategia de marca, a día de hoy ¿Quién puede decir que su marca se haya convertido en algo que va más allá del dominio de una categoría comercial, en un mito, en el símbolo del espíritu de su tiempo? La capacidad de atracción del santuario, la tienda Apple, es evidente, con decenas de ciudadanos mirando por los ventanales, hipnotizados por las sencillas mesas de madera, con tótems, verdaderos monolitos de lo contemporáneo. Productos, que van más allá de ser “productos”, un violín Stradivarius y un iPhone. Mito y leyenda. Una lección para aprender: identificar el espíritu del tiempo, como lección de supervivencia empresarial.

Te recomendamos

#Highway2Sales

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

Compartir