¿Qué clase de pez es tu empresa?

No es el pez más grande el que se come al más pequeño, sino el más rápido el que se come al más lento”.

La primera vez que escuché esta frase fue en el año 2.000, en el marco de una convención del Operador de Telecomunicaciones Amena (recientemente resucitado). En aquel momento por su contexto, esta frase tuvo todo el significado para mí. Recordemos que Amena irrumpió en el mercado de la telefonía móvil en 1999 y consiguió arrebatar en su primer año de vida más de 1 millón de clientes a las toda poderosas Telefónica (Movistar) y Airtel (Vodafone). En cualquier caso, más allá del contexto y del éxtasis profesional de aquel momento, esta frase ha permanecido en mi mente recordándome la importancia que tiene para las empresas el actuar de forma rápida y fiable, más allá de la posición del mercado en la que se encuentre.

No me refiero a que las empresas deban actuar de forma irreflexiva o espontánea a cada uno de los los inputs que reciba del mercado. Todo lo contrario, me refiero a la necesidad de trabajar en la búsqueda de la sensibilidad necesaria para observar, reflexionar pero actuando a tiempo, siendo capaces de adaptar nuestra estrategia si fuera necesario. Sobre este asunto, en un reciente artículo de Frank Partnoy titulado “Act Fast, but not necessarily first” (HBS), se describe lo que el autor denomina el ciclo OODA (Observa, Orienta, Decide y Actúa) y la relación de este ciclo en la definición y ejecución de la estrategia.

Sin embargo, a pesar de que puede parecer obvio contar con una correcta estratégica y garantizar su correcta implementación, parece que hay muchas empresas que no le han prestado la atención necesaria. Solo tenemos que ojear la prensa para comprobar como muchas compañías han fracasado y fracasan por su falta de estrategia, capacidad de ejecución o inmovilismo ante el cambio del mercado y del perfil del cliente.

La importancia de la ejecución estratégica

Según un conocido artículo del 2.006 de la revista Fortune, solo el 10% de las estrategias que definen las empresas se ejecutan correctamente. Sin duda el dato es demoledor y pone el acento en una aspecto de vital importancia “en la disciplina que hace que las cosas ocurran” (utilizando la definición que se hace del tema en el libro Ejecución Estratégica).

Así que haremos bien en preguntarnos: ¿tiene tu empresa definida su estrategia? ¿cómo se implementa? ¿qué seguimiento se hace? ¿es sensible a los cambios del mercado?….

Algunos aspectos clave

En relación con este aspecto existen al menos 5 aspectos clave (aunque hay más) que deberíamos considerar:

  1. Participación: Es importante que en la definición de la estrategia participe el equipo adecuado. La definición estratégica no puede ser un ejercicio introspectivo, teórico, alejado de la realidad, aunque debe contar con cierta visión de futuro. Es por ello que debemos contar con un equipo multidisciplinar de profesionales, tanto internos como externos que nos ayuden a garantizar este objetivo.
  2. Comunicación: Todos los empleados y colaboradores deben ser conocedores de los objetivos y retos definidos en la estrategia, cuales serán las palancas para hacerlos realidad y que papel desempeña cada uno en esta ejecución. El desconocimiento afecta a la implicación, por lo que es importante asegurar que la empresa hace partícipes a todos los empleados. La pasión mostrada en su presentación es importante ya que el conocimiento puede mover nuestros cuerpos pero será la pasión la que eleve nuestro espíritu y contribuya a superar retos que de otra forma no podría superar nuestra organización.
  3. Equipo: Identificar a las personas que van a liderar la definición y ejecución estrategia es fundamental. Para ello es  necesario trabajar de la mano de un equipo de “intra-emprendedores” que asuman esta responsabilidad. Me refiero a profesionales reconocidos dentro de la empresa tanto por su valor profesional como humano que sean líderes y embajadores de nuestra estrategia.
  4. Adaptación: Como hemos visto antes, las cosas cambian de forma cada vez más rápida. En esta “realidad líquida” las empresas deben ser capaces de adaptar adecuadamente su estrategia. Un plan estrategico a 4 años puede revisable cada 6 meses puede ayudarnos a ir comprobando y corrigiendo nuestro rumbo.
  5. Involucración de la alta dirección: Aunque parece obvio, la alta dirección no solo debe implicarse en definición estrategia, sino también en su implementación y seguimiento. Para ello es necesario que destinen el tiempo y recursos necesarios.

Son muchas las empresas que en este momento están pasando por una situación difícil, con este post quiero animarles a reflexionar sobre la importancia de la definición y ejecución de sus estrategias para el crecimiento de sus negocios.

José Ignacio Ruiz - Iñaki

http://www.blogdemarketingrelacional.com
Te recomendamos

México

School

Podcast

Podcast

Compartir