Gustavo Viúdez Director de Servicios al Cliente de Equmedia

Quién tiene un amigo, tiene un tesoro

amigoSi hay una persona a la que siempre he admirado, esa es mi abuela. Era una persona de enorme inteligencia y gran sentido del humor, con un gran conocimiento del refranero español. No había situación en la que no aprovechara para aplicar uno de sus muchos refranes y transmitirnos de forma divertida sus consejos y enseñanzas.

Quién me iba a decir que 35 años después, en plena revolución digital, sus refranes, con los que tanto nos reíamos, seguirían estando plenamente vigentes y que muchos de ellos serían igualmente de aplicación. Porque, ¿quién no ha escuchado el refrán que dice “A buen amigo, buen abrigo”? ¿O aquel que dice, “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”?. Pues en plena era digital, esto es exactamente lo que está sucediendo con nuestros “amigos” (entiéndase como tales a seguidores / followers /fans… de nuestros perfiles sociales).

El concepto de influencer en redes sociales ha estado siempre ligado a nuestra capacidad para generar contenidos que interesen a otras personas, cuántas más mejor. Pero hasta no hace mucho, se consideraba influencer a quién tenía grandes cantidades de seguidores. Con la llegada de los marketplace se ha hecho posible que influencers, independientemente de su número de seguidores y marcas, tengan un espacio común de encuentro, de forma que unos sirvan de prescriptores y los otros encuentren un canal cercano y creíble con el que hacer llegar sus mensajes a los consumidores.

Al final, como con muchas cosas en esta vida, el éxito o fracaso de estos proyectos dependerá de la honestidad con la que se realice el trabajo, y no por una pura motivación económica. Si el influencer es honesto consigo mismo y por tanto con lo que prescribe, todos saldremos ganando. Unos porque verán recompensado su esfuerzo diario por generar contenido de calidad, los seguidores porque le serán facilitados contenidos con alta afinidad de la persona a la que sigue, y las marcas porque encontrarán un canal de comunicación fresco, diferente y apto para todas las necesidades y presupuestos.

Y sí, seguirá siendo cierto el refranero, porque el influencer recibirá una retribución económica gracias a las interacciones de sus amigos y las marcas podrán “arrimarse” a sus consumidores a través de nuevos touch points con la tranquilidad de que sus intereses estarán bien protegidos.

No hay duda, por tanto, de que quién tiene un amigo, tiene un tesoro, y si tienes muchos amigos, mejor.

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