Rediseño cultural

Hace poco compartí una comida con una de las mujeres con más madera de líder en España. Hablamos de tantos temas en tan poco tiempo, que aún sigo haciendo la digestión, de la charla.


Entre todos los asuntos hubo tres que destacaron por su especial intensidad: La transformación digital de las empresas, la importancia del diseño en este nuevo escenario y la trascendencia que tienen los empleados en los cambios.


Toda la conversación podría resumirla en dos palabras: Rediseño cultural.


Un tema constante en las reuniones en los últimos años con directivos de compañías es cómo la globalización y la crisis económica han obligado a las organizaciones a reconsiderar sus estrategias y cambiar la forma en la que operan.


Es cierto, los cambios van más rápido por fuera de las empresas que por dentro. La irrupción digital, los cambios en las necesidades de los clientes, los nuevos puestos a cubrir, la reorientación de objetivos y un nuevo mercado exigen de una visión clara, de capacidad de experimentación y sobre todo de mucha valentía.


Es imperativo que los líderes, aquellos que dirigen las empresas y las organizaciones, asuman que el rol estratégico que tienen sus equipos es crucial para el desarrollo del negocio.


Hace no mucho la Directora de una multinacional que acababa de fusionarse me mostraba la nueva identidad resultante de dicha fusión. “¿Qué te parece?”, le pregunté mientras veía la carpeta. “¿Transmite los valores, principios y personalidad de la empresa?” Un poco sonrojada me respondió: “No nos explicaron nada, nos mandaron esta carpeta con la nueva identidad y a trabajar. No nos explicaron el por qué o el para qué. Ni los valores, ni la esencia de la marca. Nada”. Nos quedamos los dos en silencio. No fue ni la primera ni será la última vez que vivo este tipo de diálogo.


Mientras empresas como Zappo´s o Amazon crecen sobre la base de su personal, muchas compañías no saben, no quieren o no pueden comunicar internamente. Los empleados son y serán los grandes embajadores de tu marca. “La verdadera marca de una empresa reside en el talento de sus empleados”, repite incansablemente Tom Peters.


¿Cómo hacer para que esto funcione? ¿Cómo rediseñar culturalmente empresas que hace décadas repiten la misma fórmula?


Primero, involucrar a los empleados en los procesos. Ellos conocen la organización y la empresa mejor que nadie. Hacerlos parte es fundamental.


Segundo, comuníquese con ellos. No son adivinos, no saben qué pasa ahí arriba en la cúpula. Acercarse a los equipos es relevante. La mala o la falta de comunicación siempre termina siendo el principal problema.


Tercero, rediseñe los procesos. Las estructuras de hace 10, 20 o 50 años no tienen nada que ver con el mundo de hoy, la verticalidad le da paso a la transversalidad. Cuesta cambiar, pero cuesta mucho más cerrar por no haber cambiado.


Cuarto, oiga lo que tienen que decir. Muchas veces las mejores ideas y las soluciones más simples vienen de dentro. Cambie el miedo por la participación. Investigue, experimente, escuche.


En conclusión, rediseñe culturalmente su empresa. El diseño debe estar incorporado a cualquier estrategia de futuro de las empresas. Las que promuevan la creatividad y el diseño dentro de su entorno estarán en continua innovación. Esto es de aplicación para una empresa de tres miembros, como para una de 19.000 empleados. Este nuevo mundo tiene dos activos que escasean: el tiempo y la gente.


Hace poco, un brillante creativo publicitario argentino me decía en relación con los cambios sociales, económicos e internacionales: “El talento no se puede retener”. El tiempo no se puede detener.


Cuanto más rinda su equipo, mejores líderes tendrá esa empresa. No se trata de tener un héroe sino de que el éxito sea el equipo, del equipo.


En este mundo de cambio constante y permanente, lo único que no debería cambiar es la inversión en el talento.


Rediseñe culturalmente su empresa, servirá de ejemplo y de estímulo, su marca y su negocio se beneficiarán.


El rediseño cultural no puede esperar. El mejor momento para empezar fue hace 5 años, el segundo mejor momento es hoy.

Andy Stalman

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