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Enya Vázquez Copy creativa de Ogilvy Barcelona

Salud, amor y perreo

El amor entre los miembros de la dupla creativa

Si eres creativo/a en una agencia de publicidad y este año estás en plan «A los Reyes Magos solo les pido salud», obviando lo persona mayor que suenas, haces bien. Pero aquí mi consejo: mejor pide una dupla con la que te entiendas (si ya la tienes, pide que no te deje), que al final es un poco lo mismo y encima también tendrás amor. Faltaría el dinero, pero ahí no puedo ayudarte. Eso sí, no esperes que la dupla te llegue montada y con pilas. Tú también tienes que poner de tu parte. Y saber que, como en cualquier relación, pasaréis por varias fases.

Enamoramiento

Parte de la base de que es tu jefe/a quien os junta. ¿Qué puede salir mal? No contestes. Si hay flechazo, genial. Si no, la ilusión y los timings harán su trabajo y, tras encerraros durante horas en una sala y pensar hasta que escueza, habrá crush. Y si ni con esas, no hace falta que sigas leyendo. Otra vez será.

Conocimiento

Llega la confianza. Podéis deciros «Ya está hecho» sin incomodar y también puedes pedirle que por favor deje de meterse la tapa del boli en la boca porque tu trauma infantil con la escena del restaurante de La Sra. Doubtfire hace que pienses que se va a atragantar como Stu y encima se morirá porque tú no eres la maldita señora Doubtfire, eres Miranda. Si ante tu evidente insania exclama «Ahí hay algo, ¿eh?» sin referirse a tu trastorno sino a una idea, ya está, es la persona.

Convivencia

Tenéis el cepillo de dientes en el mismo cajón y varios hijos en común. Pero también muchas ojeras y nada de tiempo para vosotros y discutís un montón y le dices de sentaros a pensar y te contesta «Pffff… ¿ahora?» y tú le dices «Si ya no te gusto, dímelo» mientras te vas a llorar al WC de la agencia. Tranqui, pasará.

Autoafirmación

Necesitáis espacio. Unos días sin veros. Incluso briefings con otras personas. Y está bien. Al final te das cuenta de que pensar sin amor no es lo tuyo y que como con él/ella no lo haces con nadie. Y os re-enamoráis fuertísimo y vuelve la pasión y ganáis concursos.

Crecimiento

Tenéis una relación madura y estable. Sacáis campañas como churros y de vez en cuando pasa algo mágico: el trabajo deja de ser trabajo. El resto del tiempo sois dos ancianos de 87 años (porque 1 año de humano son 8 de publicitario) haciendo banners, con Bad Bunny de fondo, que se miran y piensan: me quiero morir, pero contigo.

Adaptación

Surgen dudas, inquietudes, crisis existenciales. Y ya no queréis lo mismo. Es triste, sí, pero Brad y Jen también lo dejaron en su día y ya casi lo hemos superado. Como dijo García Márquez, «No llores porque terminó, sonríe porque sucedió». Y si quieres algo más profundo: Baby, la vida es un ciclo y lo que no sirve yo no lo reciclo.

Dicho esto, si eres creativo/a en una agencia de publicidad y todavía no has vivido esto con nadie, de verdad, pídelo. A los Reyes Magos, al Universo, a Beyoncé, a tu jefe/a. En Navidad, en tu cumple, por tu santo, a las 11:11, ahora mismo. Porque trabajar con una dupla con la que te entiendas es de las mejores cosas que puede regalarte esta profesión. Aunque no sea para siempre (nada lo es). Así que pídela. Pero pídela ya, que igual tarda un poco en llegar. Mientras tanto, mucho ánimo.

Enya Vázquez, copy creativa de Ogilvy Barcelona 

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