Segmenta tus envíos de mailing y ofrece a tus clientes lo que quieren

Cada vez recibimos más y más newsletters procedentes de empresas que ofrecen productos y servicios en los que supuestamente estamos interesados pero... ¿Nos interesan realmente?

Pongamos un ejemplo práctico: un hombre de 35 años recibe, de forma diaria, una newsletter con ofertas de tratamientos de belleza. Pueden ser unisex pero van acompañados de fotos de mujeres, por lo que el chico borra el mensaje tras echarle un rápido vistazo. De igual forma, una mujer de 50 años de Valencia recibe un mailing para acceder a una oferta verdaderamente interesante en Salamanca. ¿Tiene sentido?

Para evitar este tipo de situaciones existe una solución muy acertada: la segmentación. Consiste, por ejemplo, en enviar diferentes campañas en función de la edad, el sexo o la ciudad en la que viven nuestros usuarios. Puede parecer un método complicado y que requiere demasiado tiempo e inversión, pero no es así.

Un programa profesional para enviar mail masivo permite segmentar fácilmente el total de la base de datos. Eso sí, siempre y cuando hayamos solicitado  previamente los datos necesarios a los clientes.

Además, tras varios envíos, podemos estudiar los resultados obtenidos y segmentar nuestra campaña en función de los intereses de nuestros destinatarios. Por ejemplo, enviar una promoción especial a los que clicaron sobre un producto o servicio concreto; ofrecer productos similares o complementarios a los que compraron previamente; enviar informaciones sobre un tema en cuestión que ha despertado el interés y la curiosidad de nuestros receptores...

Multitud de opciones que, gracias a un pequeño esfuerzo inicial a la hora de plantear la estrategia del nuevo envío, nos permitirán ofrecer al usuario lo que necesita. De esta forma aumentaremos las ventas y lograremos fidelizar a nuestros clientes evitando, por encima de todo, que se den de baja de nuestro mailing o que marquen nuestros envíos como correo no deseado: la peor noticia de todas ya que, si resulta una práctica recurrente entre los receptores, bajará nuestra reputación y los filtros anti-spam se encargarán de que no pisemos, ni por asomo, la bandeja de entrada.

Paul de Fombelle

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