Sexo, mentiras y campañas de publicidad...

Estos días se está desarrollando en las calles de Madrid la enésima campaña de publicidad que usa un cuerpo desnudo como reclamo: Unno (ropa interior) ha puesto a unos modelos dentro de una marquesina para anunciar su nueva línea de calzoncillos para hombre. Un street para seguir ensalzando el ridículo del ser humano. Por no hablar del frío que estarán pasando los pobres modelos estos. Espero que se lo paguen, al menos…

Y es que usar el sexo como reclamo siempre es un gran aliciente para anunciantes, creativos, medios etc… Por lo menos ahora ya no son ellas quienes hacen de “florero”. La ministra de igualdad Aído debe estar la mar de contenta… Bien podía ahora ella enarbolar la bandera de la igualdad y salir a denunciar este “abuso feminista”…

Los seres humanos de a pie, pocas veces nos vemos identificados con esos seres extraterrestres, puros, sin arrugas y photoseados que salen en los anuncios… Y sin embargo los anunciantes se siguen gastando indecentes cantidades de dinero en hacer exactamente lo mismo que su competencia: un ejemplo histórico e histriónico es el de los productos de belleza. Siempre es lo mismo: una cara bonita, el pack, un claim alegórico (que pena que los titulares ochenteros, esos que contenían un mensaje concreto, directo y que daban un buen golpe cognitivo al lector estén casi extintos) y un diseño mono. Ahí no hay estrategia ni creatividad, es puro diseño y del malo (no así la dirección de arte, por supuesto). Sólo tienes que intercambiar el logo de uno a otro para darte cuenta de que todo vale. ¡Y vale para todos!… Les propongo ir cambiándose los logotipos y el pack y así ahorrar en fotógrafos, modelos y creativos... Total, para hacer lo que hacen... Al menos Dove y su nueva filosofía de la “belleza real” están rompiendo (un poco) esquemas desde hace algunos años...

Si fuera mujer en estos tiempos, tendría múltiples psicosis, depresiones y enfermedades mentales... derivado todo de cómo se las presenta en la publicidad generalista: tienen (según la publicidad), pérdidas constantes de orina, sequedad vaginal, almorranas, dentadura postiza, maridos con eyaculación precoz, celulitis, rostro "cansado", patas de gallo... y para el colmo son viejas ya con 20 años. O si no cómo explicar tanto anuncio sobre reparadores dermatológicos, rejuvenecedores, reductores celulíticos, cremas antienvejecimiento (ahora se dice antiage para ser más cool), detergentes multiusos, compresas (uy perdón, salvaslips) con alas o aguas revitalizantes…

Como hombre, este sistema produccionista ya me empieza a presionar: desde el concepto de metrosexual se dio el pistoletazo de salida a los productos de belleza para el hombre, un campo inexplorado por las grandes compañías que se ha convertido en un nuevo mundo a colonizar por sus marcas… Ya nos están creando necesidades antes inexistentes para nosotros como los tensores para las bolsas de los ojos, los calzoncillos que dan forma respingona a tus glúteos, las pro-vitaminas, las cremas del antes, durante y después del afeitado (ojo que dentro de poco saldrá la maquinilla de 6 hojas y motor a reacción al mercado para poder arrancarte las orejas a la vez que te destrozas la piel), etc.

Triste realidad, esta intensa presión social y mediática a los seres humanos, la que vivimos estos días de creatividad gris y ramplona…

Y no logro entender cómo ciertos targets con un nivel económico alto (al que van destinados todos estos anuncios de colonias, fragancias y cía.) pueden tener un nivel de inteligencia tan bajo. De hecho, no lo tienen, pero entones, por qué este afán de esos anunciantes por atontar al personal… ¿Quizás es que no tienen nada mejor que decir? No me lo creo...

Pasamos la vida, de alguna forma, intentando parecernos a un anuncio de televisión: coche, casa, familia, mujer (o marido, o pareja…), un perro, etc. Intentamos recrear una mentira que nunca podremos alcanzar…

Y al final de nuestros días nos damos cuenta de que ya éramos un buen anuncio, pero a nuestra manera, sin que nadie nos sedujera, nos creara necesidades absurdas o nos indicase el camino de la felicidad.

Albertogonzalez

http://albertogonzalez.eu
Te recomendamos

México

School

Podcast

Podcast

Compartir