Un cargo público o político, ¿qué uso debe hacer de las redes sociales? - Raúl Arbeloa

politicos_rrssLa coyuntura política actual ha dado un giro de 180 grados. La generación de políticos que hace escasos meses disfrutaba de un relativo anonimato y que decidía exponer sus vidas y opiniones un tanto irreflexivamente, ha empezado a recoger ahora y hasta no se sabe cuándo, los frutos de una mala política de comunicación en redes sociales. Los políticos pueden ser examinados con lupa, rastreados, comparados y criticados en función del poco atino de algún posicionamiento pasado en sus perfiles en redes sociales, y todo esto en un marco en el que el derecho al olvido sigue sin estar claro.

Además las RRSS no entienden de ideologías ni de colores, todos pasan por lo mismo ya sean de Ciudadanos como de Podemos, incluso los políticos de los partidos de siempre tiene que andar con pies de plomo a la hora de verter declaraciones. Cualquier opinión que salga de su boca puede convertirse en cuestión de minutos en Trending Topic y, para que eso ocurra, no tiene por qué ser poseedor de una cuenta en Twitter, porque ya se encargarán otros de difundirlo, lo importante es que sea relevante.

Por lo tanto, en mi opinión, todo político tiene que estar presente en las RRSS, sus palabras van a ser comentadas tanto por detractores como por usuarios afines, independientemente de que tenga un perfil creado y al menos tenerlo le da la oportunidad de comunicar con sus propias palabras y forma directa sin interpretaciones, de explicar o debatir sobre cualquier declaración realizada en los medios convencionales.

Con respecto al uso, todo depende de lo ducho que sea el político en este terreno, pero si en algo estamos de acuerdo todos los españoles es que el perfil del político ideal tiene que ser una persona cercana, que esté en contacto con la ciudadanía, que sea consciente de los problemas de la mayoría y tome en consecuencia las decisiones oportunas. Por lo tanto, hay que huir de los perfiles informativos (para eso ya está el perfil oficial del partido) y mostrarse tal y como uno es, para dar autenticidad a la persona, perder el miedo a la interacción y si en alguna ocasión nos equivocamos, pedir perdón y aprender de ello.

Ante una crisis, como la vivida en los últimos días, lo primero es analizar el contexto, ver la gravedad de las declaraciones y actuar en consecuencia, lo más importante es no precipitarse.  El momento de borrar cualquier información es justo el anterior a la afiliación al partido, después es siempre demasiado tarde. Algunos lo han intentado y siempre han salido mal parados.

La confrontación entre partidos políticos también se libra en internet

Internet no es algo ajeno a la realidad del momento, es parte de ella, fiel reflejo de la realidad política con carácter de inmediatez e irreversibilidad. Hay juicios infundados y otros coherentes, objetivos y parciales, del mismo modo que sucede en cualquier otro canal. La diferencia estriba en entender bien las características de inmediatez e irreversibilidad a la hora de emitir juicios, que seguramente en los años venideros seguirán estando ahí y eso les confiere su carácter atemporal.

Lo que se dice en las redes sociales debe servir para decidir estrategias y tomar decisiones.

Escuchar a las personas tendría que ser obligatorio para la toma de decisiones, y las RRSS son un camino más para tomar el pulso a la gente, pero es un camino directo y bidireccional donde se tiene la oportunidad de conversar, intercambiar opiniones y debatir. Además, haciendo una escucha activa de calidad en las RRSS se pueden predecir la intención de voto, los candidatos o las dimisiones antes de que sucedan.

En Hello Media Group hemos abordado, en el marco de nuestro trabajo, tareas de monitorización y reputación de políticos y/o partidos, y aunque por cláusulas de confidencialidad (NDA) no se nos permite hablar de ello, sí puedo comentar que lo más difícil siempre ha sido corregir o minimizar errores cometidos en las redes sociales en el pasado que a menudo tenían consecuencias presentes o pudieran tenerlas futuras.

La huella digital que supone la suma de todos los comentarios que un político o personaje público ha realizado en redes sociales es imposible de borrar en su totalidad. Al igual que tampoco se puede hacer si los perfiles tienen cierta relevancia en internet.

Si estuviésemos hablando de un futuro político la limpieza se debe realizar antes de dar el salto a la esfera pública. Hay empresas que rastrean las interacciones de los políticos, sus seguidores y cualquier conexión que tengan, por lo tanto cualquier limpieza debe realizarse antes de tener relación con el mundo político. Como en la vida, un ejercicio de transparencia, honestidad y claridad junto con la aportación de opiniones fundadas y ejemplares son la mejor receta para no perder o incluso recuperar el prestigio por una mala decisión del pasado en redes sociales.

Raúl Arbeloa Coca
CSMO de Hello Media Group

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