Un minuto de silencio por el alma publicitaria de RTVE

Ya se ha decidido, los parlamentarios españoles, liderados por la prisa ignorante del Gobierno, han asesinado a nuestro principal medio de comunicación publicitaria. RTVE nunca más contendrá publicidad en sus contenidos, la audiencia podrá disfrutar de sus programaciones libres del estigma que suponía, según alguno, la publicidad. A cambio, el móvil costará un poco más y las televisiones privadas, impulsoras de la medida, dicen que pagarán el resto.

Déjenme que lo dude. Muchas veces he hablado en este blog de la estupidez como fenómeno de enorme peligro social, analizado por el maestro Cipolla en su Allegro ma non troppo. Este caso es uno de concentración de estupidez sin precedentes. Ya saben, definimos al estúpido como "el que perjudica a los demás, perjudicándose a sí mismo". Estudiémoslo en este caso: Estupidez del Gobierno que ha forzado con urgencia y sordera la aprobación de una ley que roba un medio publicitario fundamental a la recuperación económica, que cree que va a resolver así su problema de déficit y que perjudica a todos los españoles encareciéndoles un servicio como el teléfono móvil que aun no entiendo yo que culpa tiene de todo esto.

Estupidez de las televisiones privadas y su representante UTECA, que han defendido la ley con un entusiasmo impúdico y que creen que el anunciante va a trasladar automáticamente las inversiones en TVE a sus cadenas, olvidando que la publicidad se paga por coberturas y no por emisiones, los buenos anunciantes no harán ese traslado, los profesionales siempre les recomendaremos lo contrario y aprovecharemos para abrirnos a nuevos medios con esta oportunidad.Estas cadenas tienen una estupidez adicional que deberían revisar en mi modesta opinión. Esta es la de ceder su palabra a un portavoz tan maleducado y poco sólido como es el señor Del Corral. Háganselo mirar, su reputación frente a los anunciantes españoles, sus clientes, ¿recuerdan?, está en juego.

Estupidez del Partido Popular y de CIU, culpables con sus votos o con su silencio de la aprobación de la ley. Han actuado así por el miedo que también tienen a la reacción de las televisiones privadas y su gran influencia social, creen además, que se beneficiarán indirectamente por traspaso de inversión publicitaria a sus cadenas autonómicas y olvidan la defensa de su tejido empresarial, el gran perjudicado con la medida lamentable de tapar la boca publicitaria a RTVE.

Estupidez de los periodistas, cómplices con su falta de crítica al desmán, otra vez confundiendo su función profesional con el interés, supuesto, de las empresas que representan. Se perjudican especialmente con esta ley, ya que si la publicidad es más débil, los medios serán más débiles, más unitarios y ellos, la prensa libre, si es que eso existe ya, muere un poco más con la medida. Por suerte siempre existirán blogs como este donde se puede escribir con total libertad.

El que nunca es estúpido colectivamente, el ciudadano, es estos días víctima manipulada con argumentos falaces y fementidos como el de que los ciudadanos quieren una televisión sin publicidad. Por supuesto y quieren que les regalen el desayuno en los bares y no volver a pagar impuestos. Estamos hablando de lo que prefieren y a cambio de qué. Si alguien les explica que esta ley costará más impuestos o alargará la salida global de la crisis, por el nunca valorado efecto dinamizador de los mercados que es la publicidad y que hoy nos han hurtado.

Descanse en paz la publicidad en RTVE, con ella empezó la grandeza de la publicidad en España, por eso con su desaparición muere también una parte muy importante del poder de la publicidad en nuestro país. Gracias RTVE, adiós, lo he lamentado mucho.

Texto publicado originalmente en el blog Boca de Riesgo, de Ángel Riesgo.

angelriesgo

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