Un Sol de Oro pinchado en un palo

Aunque me he jurado ver siempre la botella medio llena, es cierto que hay una mitad vacía. Y a veces merece la pena tenerlo también en cuenta. Y eso es lo que me ha pasado a mí en el festival de El Sol celebrado hace unas semanas: he podido ver también la parte vacía y me ha dado un bajón de campeonato. ¿Cómo puede ser que un año más los publicitarios de El Sol (o al menos sus jurados) se queden tan anchos dando tantísimos premios a campañas "ficticias" hechas para ONGs o instituciones públicas o clubes de fútbol en situación casi concursal, y tan pocos a campañas "de verdad" de clientes "de verdad" que generan negocio, riqueza y pagan sus sueldos? Me resulta paradójico que la industria publicitaria española se diga a sí misma y diga al mundo latino que esos son los mejores ejercicios creativos. Poquita ambición y muchas ganas de hacerse trampas al solitario. Cómo sería la cosa que el presentador de la gala, Santiago Segura, comentó más o menos literalmente: "oye amiguetes, estos spots, ¿dónde los habéis emitido? Porque yo no los había visto nunca"... en fin, imagino que a los de la organización les dio un ataque de pudor y no le explicaron al director más taquillero de la historia del cine español que muchas de esas piezas se han creado principalmente para competir en el festival y ganar tantos Soles como categorías en las que se puedan inscribir. 
Mención negativa aparte (aquí ya no aplica lo del optimismo de antes ni lo del respeto universal  al trabajo de los demás) merece la basura asquerosa, la mierda creativa de los zombies del Getafe y su variado material pornográfico multipremiado. Sé que parece increíble que se premie como "contenido audiovisual" una pelo porno hecha para el caso inscrito, pero sí, ha pasado, y ha sido en El Sol. No recuerdo qué grupo de rock fue al que se le ocurrió la "genialidad" de orinar al público que acudía a sus conciertos. Siempre pensé que sus fans eran unos descerebrados. Pues bien, en esta edición del Sol, sus organizadores, sus directores y bastantes de los miembros de los jurados se han cagado en la cara de los asistentes (podría decir "defecado", pero sería un término demasiado elegante para el caso al que me refiero). Es muy triste ver cómo una industria que está pasando las de Caín, con despidos masivos con muchos clientes recortando efes e inversión porque dudan de su eficacia, con una imagen penosa ante la opinión pública que piensa que esta es una actividad prescindible y que debería eliminarse de las teles públicas y privadas... una industria sin embargo, en la que algunos creemos y pensamos que debería ayudarnos a salir del hoyo... pero una industria (bueno, una parte de ella), que a veces nos vuelve a recordar que es como esos estúpidos niños pequeños que sólo saben reirse repitiendo sin parar lo del "culo-caca-pedo-pis"; vamos, los partners ideales para tu negocio, precisamente ahora con la que está cayendo. Los que han manchado el historial de El Sol premiando esos ejercicios de "enanismo mental" creo que se equivocan. Los que han realizado esas mierdas de piezas y sus repugnantes casos, has han inscrito y han movido sus hilos para que fueran premiadas, son unos jetas que se ríen de toda la profesión, que humillan a sus colegas, que tratan de ganarse el pan (y algún Sol) haciendo trabajos de verdad, y que encima van de listos y de vanguardistas, de transgresores y todas esas papanatadas... y como a veces somos un país "curioso", nadie dice nada, nadie se atreve a pitar esas piezas cuando las exhiben, o peor aún, nadie de la organización impide que se inscriba y proyecte en la exhibición de la lista corta un caso que como mínimo es repugnante, radicalmente machista y hasta puede que ilegal... ¡¡¡asombroso!!!. Vamos, lo del cuento ese del traje del Rey que iba desnudo. ¿Publicidad sí? Esta no, ¡NO! Por favor, que estamos hablando de algo muy serio. 
Por cierto, no quiero olvidar que la botella estaba también medio llena: hubo un montón de excelentes campañas premiadas, de las que dignifican esta industria y a los creativos que las gestan con su talento, y de las que ayudan a las marcas que las protagonizan y que invierten sus recursos en hacerlas reales. Pero de esas y de la nueva sede ya habrán hablado bien un montón de expertos analistas y medios del sector, que seguramente también habrán marcado un "avestruz" con los espinosos asuntos en los que yo me he metido. Un abrazo a todos y arriba ese ánimo. 
Vía: El Periódico de la Publicidad

Lobera

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