Luis Prieto Digital Manager Marketing & Communication Samsung Electronics

Use Black Friday con moderación

blackHace una semana al pasearte por tu ciudad podías ver como este anglicismo había invadido la ciudad. No solo a través de los soportes publicitarios sino llegando a sitios tan insospechados como la parafarmacia o el mercadillo callejero de los domingos. Esto no hace más que confirmar una realidad que GFK muestra en su último estudio con una subida de dos dígitos tanto en intención de compra como en el reconocimiento de este fenómeno. El canal online se lleva la mayor parte de la tarta en el reparto por canal. Los datos asientan las tendencias de crecimiento del mercado y la conveniencia de la compra online en estas fechas tan concurridas. Quedan lejos ya lejos las imágenes de tiendas abarrotadas el día previo a Reyes plagado de indecisos que buscan recomendación de última hora. Cada vez más sabemos lo que queremos comprarnos. Este se ve reflejado en el incremento de tráfico desde octubre y en una tendencia en salirse del viernes para capitalizar esa compra lo antes posible.

Pero dentro de las compras en estas fechas deberíamos diferenciar dos tipos de compras. La necesidad o la de oportunidad. En estas primeras tendríamos el abrigo que necesitas para pasar el invierno o el nuevo colchón que arropa tus sueños. Detrás de esta compra hay un estudio concienzudo del mercado por parte del consumidor y acaban con una compra puramente racional. En el otro lado tendríamos las de oportunidad; en las que los consumidores indecisos son enganchados a través de los distintos cebos traducidos codificaciones de llamativos colores, mensajes de urgencias y tantos por cientos. Pero después de la euforia producida por esa compra de oportunidad llega al consumidor una sensación de arrepentimiento y con ella las temibles devoluciones. El gran enemigo que hace que nuestros márgenes se vean reducidos en mayor o menor medida. Por lo que ¿hasta qué punto somos los creadores de necesidades los culpables de las devoluciones? Pues en gran medida ya que esa devolución puede ser reducida si se hace un trabajo en los distintos momentos de compra. Con una estrategia de interpretación de las señales de los consumidores en el entorno digital podemos hacer una oferta mucho más personalizada e ir seduciendo al consumidor. Si articulamos una óptima estrategia de fidelización podemos motivar al consumidor a que se deleite con el producto de una forma más prolongada. Siendo un orgulloso propietario e incrementando el conocimiento del producto en sus círculos más próximos.

Por lo que no hay que llevarse por el lado oscuro de la venta a cualquier precio y usar estas fenómeno con moderación.

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