Cuando el presidente francés Emmanuel Macron aparecía el pasado mes de enero en el Foro Económico Mundial de Davos luciendo unas llamativas gafas de sol con efecto espejo y estilo aviador, las lentes del máximo dirigente del país vecino mutaron de manera casi instantánea en un fenómeno viral.
Las gafas de Macron (que éste portaba porque tener un derrame ocular en el ojo izquierdo) eran de la marca Henry Jullien, un pequeña firma sita en la localidad Lons-le-Saunier del departamento francés de Jura. Las lentes elegidas por Macron era específicamente del modelo Pacific S 01 de Henry Jullien.
Fabricadas de manera artesanal en 279 pasos diferentes, las gafas del presidente francés cuestan 659 euros. Y su éxito presenta muchas concomitancias con el fenómeno protagonizado allá por 1986 por las gafas de sol de Ray-Ban que Tom Cruise lucía en la película Top Gun. No obstante, si bien la popularidad de las Ray-Ban que Tom Cruise llevaba en Top Gun era algo que se podía más o menos prever, el éxito de las gafas de Macron ha sido de naturaleza completamente insospechada.
Antes de Macron apareciera en Davos con las gafas, Henry Jullien vendía al año alrededor de un centenar de lentes del modelo Pacific S 01. Desde la aparición estelar de Macron en Davos, más de 1.000 pares de gafas se han encargado ya a través de la tienda online de la marca.
La clientela de Henry Jullien es de lo más variopinta: hay desde entusiastas de las gafas de sol hasta aficionados al lujo pasando por gente que antes del pasado 21 de enero (cuando Macron lució por primera vez el modelo Pacific S 01 en Davos) jamás había oído hablar de la firma francesa.
Emmanuel Macron, el mejor (e insospechado) embajador de marca de Henry Jullien
Donde más fans hay de las celebérrimas gafas de sol de Macron (a tenor de las ventas al menos) es en Francia, Alemania, Estados Unidos, Países Bajos e Italia. Quienes se decidan a comprar las lentes del presidente galo deberán armarse, eso sí, de paciencia, pues el pedido tarda en formalizarse entre 20 y 30 días. No obstante, antes los clientes de Henry Jullien podían llegar a esperar varios meses para echar el guante al modelo Pacific S 01.
A pesar de todo, y pese al notable aumento de la demanda, la marca está entregando más rápido los pedidos canalizados a través de su página web sin contratar más personal. En el taller de Henry Jullien en Lons-le-Saunier siguen trabajando diez personas (cinco de las cuales están volcadas en la fabricación de las lentes de la firma). No obstante, parte de la producción de las gafas está siendo asumida también por la matriz de Henry Jullien, iVision Tech, una empresa italiana cuyos cuarteles generales están en las inmediaciones de Udine, en el noreste del país transalpino.
iVision Tech no resta importancia al «efecto Macron» en la creciente popularidad del modelo Pacific S 01 de Henry Jullien. Y en Mido, la Feria Internacional de Oftalmología, Óptica y Optometría, la compañía informó de un aumento del 175% en los pedidos y de su debut en cuatro nuevos mercados internacionales. Además, las acciones de iVision Tech se dispararon en la bolsa un 65% tras el «efecto Macron» en Davos.
El éxito de las gafas Pacific S 01 ha sido tal que no han tardado en emerger a la superficie múltiples clones de las lentes de marras. iVision Tech es perfectamente consciente de la existencia de falsificaciones de sus gafas y dice estar monitorizando la situación y estar ponderando incluso acciones legales.
Se da, por otra parte, la circunstancia de que las gafas (que Macron volvió a lucir de nuevo el mes pasado en la Cumbre de la OTAN en Ankara) no son un regalo de Henry Jullien al presidente galo (como muchos podrían haber supuesto a bote pronto). En 2024 el Elíseo hizo un pedido de dos pares de gafas del modelo Pacific S 01 (no si antes asegurarse de que las lentes habían sido fabricadas íntegramente en Francia). Uno de esos dos pares de gafas fue protagonista de un regalo de naturaleza diplomática cuyo recipiente se desconoce y el otro par llegó a manos del presidente. Macron aceptó de buen grado las gafas, pero insistió en pagar de su propio bolsillo las lentes y envió dos cartas de agradecimiento a Henry Jullien. La marca ha publicado la última de esas dos misivas en su página web (sabedora, al fin y al cabo, de que Macron se ha convertido inadvertidamente de su mejor embajador de marca).





