La empresa familiar valenciana Lotes de España, especializada en la fabricación de cestas y lotes de Navidad con más de medio siglo de trayectoria, afronta la campaña de 2026 tras facturar 7,5 millones de euros en 2025, un 8 % más que el año anterior, y con la previsión de mantener ese ritmo. La compañía ha actualizado su propuesta para adaptarse a las exigencias de los nuevos responsables de compras y recursos humanos, combinando la gestión digital con formatos de embalaje reutilizables como maletas, mochilas y neveras portátiles Polarbox.
A través de la plataforma web El Mejor Regalo, la empresa permite que cada trabajador elija su propio obsequio dentro del presupuesto fijado por la organización y decida si lo recibe en su domicilio o en la oficina. El entorno digital, que se personaliza con la imagen corporativa de cada cliente, incluye opciones adaptadas a diversas necesidades alimentarias, como productos sin gluten, veganos, sin alcohol o aptos para dieta halal.
Junto a la personalización del contenido, la apuesta de la firma para este ejercicio se centra en sustituir la tradicional caja de cartón por recipientes con segunda vida útil, como cubiteras y bolsas isotérmicas, con el fin de prolongar la visibilidad de la marca corporativa durante el resto del año. La selección de artículos mantiene primeras marcas como Joselito, Codorníu, Pesquera o 1880.
Tradición y evolución
Para la responsable comercial y de comunicación de la firma, Pepa Alarcón, «el lote de Navidad no está anticuado; lo anticuado era que todo el mundo recibiera el mismo. Con El Mejor Regalo mantenemos la tradición y cambiamos lo que había que cambiar: ahora cada persona elige el suyo, y nosotros seguimos respondiendo de lo que hay dentro».
A diferencia de los modelos basados en la mera intermediación comercial, Lotes de España elabora y monta sus lotes en sus propias instalaciones de Paterna bajo el sistema de calidad ISO 9001. Desde allí gestiona de forma directa la preparación del pedido, el seguimiento de los envíos y la personalización de las entregas, y ofrece además la posibilidad de canalizar las compras para el cumplimiento de la Ley General de Discapacidad a través de centros especiales de empleo colaboradores.
La compañía sostiene que el regalo de empresa debe confiarse a quien esté detrás de todo el proceso. Que cada empleado elija es un avance, pero una idea brillante con un producto flojo dentro de la caja decepciona igual, y un regalo distinto para cada persona, sin estructura para producirlo, acaba destinando más presupuesto a la gestión y menos a lo que el trabajador recibe. «Cincuenta años haciendo lotes tienen que servir para algo: para saber qué producto gusta de verdad, comprarlo bien, montarlo con cuidado y entregarlo a tiempo. La tecnología la hemos incorporado; el oficio no se instala», afirma Alarcón.
Crecimiento sostenido
Ese mismo criterio explica su ritmo de crecimiento. Frente a los saltos bruscos, la firma defiende un avance sostenido, en torno al 8 % anual: en una campaña tan concentrada e intensa como la de Navidad, crecer más deprisa de lo que la estructura puede asumir se acaba notando en las entregas. «Queremos seguir evolucionando junto a las empresas a las que acompañamos, incorporando nuevas formas de trabajar y apostando por la transformación digital, pero al paso que nos permite llegar a diciembre con un equipo preparado, que conoce la campaña», concluye Alarcón.





