En los entornos laborales la presión para que los empleados abracen la inteligencia artificial (IA) y la incorporen (si hace falta con calzador) en sus flujos de trabajo ha terminado trocándose en absolutamente insoportable, tanto que algunos trabajadores estarían llegando al extremo de fingir su interés en esta tecnología.
De acuerdo con un reciente informe de la empresa de software Visier, el 48% de los trabajadores admiten haber exagerado frente a jefes y colegas de trabajo el uso que hacen de la IA y su verdadero «expertise» en relación con esta tecnología (que carga, al fin y al cabo, sobre los hombros con expectativas extraordinariamente elevadas en los entornos de trabajo).
El estudio de Visier revela que la IA (que mucha gente utiliza sin comprender adecuadamente su utilidad y su verdadero impacto) está propiciando importantes cambios en los entornos laborales. No en vano, el 54% de los empleados admiten que su puesto de trabajo en particular y su profesión en general han cambiado notablemente en el transcurso de los últimos dos años como consecuencia de la IA.
Además, la manera en que los trabajadores perciben el impacto de la IA en el ámbito laboral varía ostensiblemente de una persona a otra. Y mientras algunos empleados se congratulan de que la IA ha mejorado notablemente su rendimiento y su satisfacción laboral, otros hablan de un impacto eminentemente negativo de esta tecnología en su trabajo.
Existe muchísima presión para abrazar la IA en los entornos laborales
La IA parece haber dado alas, por otra parte, a la ansiedad y la incertidumbre de los trabajadores en los entornos laborales. Casi el 60% admite su inseguridad en relación con los planes de la empresa en la que está en nómina para afrontar los cambios que ha traído consigo la IA. Y el 45% dice sentir en sus propias carnes la presión para utilizar a toda costa la IA aun careciendo de las herramientas y los conocimientos necesarios para usar esta tecnología de manera eficaz.
El hecho de que los trabajadores se sienten presionados para usar la IA lleva a algunos empleados a fingir que utilizan esta tecnología pese a no incorporarla realmente en sus flujos de trabajo. De hecho, muchos trabajadores creen que mostrar de puertas para fuera entusiasmo por la IA es casi tan importante (o más) que lograr mejores resultados gracias a esta tecnología.
Según el informe de Visier, el hecho de que los empleados finjan utilizar la IA estaría de alguna manera emparentado con la ausencia de confianza en sus jefes. El 32% de los trabajadores desea que sus empleadores pongan a sus disposición más oportunidades para formarse en IA y el 31% reclama asimismo a las empresas una mayor transparencia en relación con esta tecnología.
En este sentido, forzar a los empleados a utilizar la IA sin decirles cómo parece una estrategia abocada impepinablemente al fracaso. Y las empresas deberían escuchar atentamente las preocupaciones de su plantilla en relación con la IA, ser transparentes en cuanto al impacto en el trabajo de esta tecnología y proporcionarles asimismo la formación adecuada.





