Las imitaciones de prendas de ropa, calzado y accesorios no son en modo alguno un fenómeno nuevo. Y acechan como una mala sombra a la industria de la moda casi desde el principio de los tiempos. Sin embargo, la denominada moda «fake» disfruta probablemente ahora de más predicamento de nunca. La creciente pujanza de las plataformas de comercio electrónico oriundas de China (muchas de las cuales están especializadas en imitaciones tan económicas con excepcionalmente logradas) y la agresiva promoción que se hace de tales imitaciones en TikTok y otras redes sociales han exacerbado hasta el infinito y más allá un fenómeno que otrora era de naturaleza mucha más restringida.
El precio y la facilidad absolutamente pasmosa con la que puede adquirirse la moda «fake» son los principales argumentos de compra para quienes se arrojan en los brazos de las imitaciones. Lo que no saben quizás los fans de esas imitaciones es que los productos «fake» entrañan potencialmente graves perjuicios para la salud de quienes caen en la tentación de comprar tan tentadoras gangas. Así se deprende de «Unboxing Fake Fashion Unleashing Real Dangers», un reciente informe elaborado por la Asociación Americana de Moda y Calzado (AAFA) en colaboración con la empresa de certificaciones de calidad Intertek.
En su investigación la AAFA e Intertek colocaron bajo la lupa 39 productos «fake» y los examinaron con el último objetivo de determinar si cumplían (o no) los estándares de seguridad vigentes tanto en Estados Unidos como a escala internacional. Y 16 de esos 39 productos (el 41%) contravenían con claridad esos estándares de seguridad.
Más del 20% de los productos evaluados que no acataban los estándares de seguridad (ocho en total) presentaban un alto contenido de ftalatos, unos compuestos químicos sintéticos que pueden eventualmente actuar como disruptores endocrinos y afectar negativamente al sistema hormonal y reproductivo. Un producto en particular era portador de una cantidad de dietil ftalato que superaba en más de 650 veces lo estipulado por la ley en Estados Unidos.
Las falsificaciones son un problema de salud pública
Por otra parte, otros cinco productos se saltaron a la torera los estándares de seguridad por cobijo a polímeros de perfluoroalcoxi (PFA), unos compuestos que pueden traducirse potencialmente en aumento del colesterol y en problemas de tiroides. Seis productos contenían asimismo etoxilatos de alquilfenol (APEO), unos tensioactivos que pueden provocar una posible disrupción endocrina y tres productos incluían en su composición bisfenol A (BPA), un compuesto que actúa también potencialmente como disruptor endocrino.
Entre los productos analizados hubo igualmente tres que contenían metales pesados como el plomo y otros dos que incluían en su composición formaldehído, que puede provocar Irritación de ojos, nariz y garganta, lagrimeo, dolor de cabeza, náuseas y tos.
La compra de imitaciones se guarece a menudo en «marketplaces» que, aun no estando regulados, se publicitan masivamente en las redes sociales. De acuerdo con la investigación alrededor del 25% de los productos «fake» que no acataban los estándares de seguridad fueron a través de las plataformas de Meta. Otros «marketplaces» señalados en su informe por la AAFA e Intertek son Shopee y Alibaba.
«Las falsificaciones no son solo un problema directamente emparentado con la confianza del consumidor y con la protección de marca y son también en último término un importante problema de salud pública«, asevera Steve Lamar, presidente y CEO de la AAFA. «Los resultaos de nuestro estudio evidencian que las imitaciones en el universo de la moda, que se compran muy a menudo a través de ‘marketplaces’ no regulados, constituyen un riesgo potencial real para el consumidor», añade Lamar.
La AAFA exhorta en este sentido al consumidor al extremar la cautela la hora de comprar «merchandising», ropa, calzado y accesorios, sobre todo teniendo en cuenta que se ciernen en el horizonte importantes eventos como el Mundial de Fútbol, donde las falsificaciones se multiplicarán probablemente como setas.





