El diseño contemporáneo no consiste en inventar el futuro de la nada, sino en saber mirar al pasado con la suficiente audacia como para rescatar lo que siempre ha sido auténtico. Bajo esta premisa, el estudio de branding waka ha realizado el rebranding de La Revoltosa, la legendaria marca de gaseosa que ha formado parte fundamental de la memoria colectiva, los bares y las sobremesas españolas durante décadas.
Nacida en 1953 como fruto de la unión de varios pequeños fabricantes de gaseosa, la marca —perteneciente a la empresa familiar Refrescos del Atlántico— ofrecía un desafío titánico: ser reinventada y reflotada. El reto no era crear una firma nueva, sino rescatar una insignia que ya habitaba en el corazón de la gente y dotarla de las herramientas visuales necesarias para volver a ser relevante en el saturado mercado del siglo XXI.
Una bofetada de honestidad contra el cliché cromático
El sector de las bebidas carbonatadas en España adolece de una cierta falta de originalidad. La gaseosa, en particular, vive atrapada en dos extremos igual de poco interesantes: la nostalgia de postal (esa España de colores sepia, siempre forzada) y la frescura de folleto (colores vivos, gente guapa sonriendo sin motivo).
Frente a este panorama, waka ha optado por la honestidad radical. El estudio identificó la oportunidad de construir una marca con carácter real, orgullosa de sus raíces, pero firmemente anclada en la contemporaneidad, huyendo de la estética de museo para hablar de tú a tú al consumidor actual.
Mari-Pepa. El ADN de una mujer con carácter
El punto de inflexión estratégico del proyecto fue la decisión de encarnar la esencia de La Revoltosa en una figura femenina. No cualquier mujer: una carismática, empoderada y descarada, heredera de una tradición de féminas fuertes que supieron hacerse su sitio. La Revoltosa en la zarzuela de Chapí tenía nombre propio (Mari-Pepa), carácter propio y no pedía permiso a nadie. Ese ADN seguía ahí, esperando a que alguien lo rescatara.
Para revivir este espíritu indomable, waka ha contado con la colaboración artística del ilustrador y tatuador GL6RIA. Su particular estilo old school, impregnado de referencias directas al folclore y al costumbrismo español, ha permitido concebir una gráfica que es pura tensión poética: auténtica pero inesperada, folclórica pero moderna, tradicional pero profundamente rebelde.
Tipografía con historia: La restauración de los años setenta
En el plano de la identidad visual, el proyecto se consolida mediante un ejercicio de respeto y precisión gráfica: la recuperación de uno de los logotipos históricos más potentes de la marca, el de la década de los setenta.
Lejos de sustituirlo por una tipografía genérica de tendencia, el logotipo original ha sido minuciosamente redibujado y ajustado por el equipo de waka. Esta decisión estratégica convierte al propio logo en el argumento central de la marca, demostrando que el diseño con historia no necesita disfraces para brillar en los lineales del consumo contemporáneo.
El color rojo también se ha mantenido, pero evolucionado. El nuevo escarlata es más limpio y actual. La paleta se completa con un blanco roto que aporta calidez y un negro profundo que actúa puntualmente para darle un tono más duro. La tipografía a tres voces (Teko, Vulf Mono Bold y GT América Extended), el marco, la diagonal y una fotografía sin bancos de imágenes —España real, sin filtros— completan un sistema diseñado para ser reconocible desde lejos y coherente en cualquier soporte.
El verso callejero
El rediseño de La Revoltosa concebido por waka no se detiene en la superficie de un nuevo logotipo; se expande hacia la construcción de una experiencia completa que redefine cómo habla, cómo se toca y cómo se habita la marca en la cultura contemporánea.
La identidad verbal de La Revoltosa es, probablemente, uno de los aspectos más trabajados del proyecto —y de los que más diferencia a esta marca en su sector—. Si la marca tiene el alma de Mari-Pepa, su narrativa no podía expresarse con la corrección del lenguaje corporativo. El estudio waka ha creado una identidad verbal que es pura honestidad de barrio. El tono de voz de La Revoltosa recupera el ingenio popular, el desparpajo callejero y la elocuencia de las sobremesas tabernarias, trufado con esa mezcla particular entre lo poético y lo directo. Es una marca que habla claro, con un orgullo de raíces que hibrida el costumbrismo con un punto de ironía moderno, conectando de inmediato con las nuevas generaciones a través de la palabra.
El packaging como estado de ánimo
El packaging resolvió uno de los retos más interesantes del proyecto: ¿cómo hacer que los diferentes sabores del porfolio tengan coherencia entre sí sin ser idénticos? La respuesta fue tratar cada producto como un estado de ánimo diferente de la misma personalidad. La gaseosa es el estandarte: la alegría en el día a día, la base. A partir de ahí, cada refresco —limón, naranja, lima-limón y cola— es un matiz de ese carácter: la ilusión, la calma, la locura, la diversión, la nostalgia. Todos son La Revoltosa, pero ninguno suena exactamente igual.
Las variaciones de color, composición y tono verbal que hacen que cada botella tenga vida propia dentro del sistema. Un packaging que se puede leer de lejos y de cerca, que funciona en el canal de alimentación y en la mesa de bar, y que no se parece a nada de lo que hay en el lineal.
Larevoltosa.es: expresión y experiencia de marca
La web de La Revoltosa, recientemente galardona con el premio SOTD (Site of the Day), de la prestigiosa plataforma internacional Awwwards, cumple con una premisa irrenunciable: no es una web de catálogo. Una marca con esta personalidad, con este carácter verbal, debe alejarse de las predecibles plantillas de otras webs. Para su diseño, waka apostó por un formato scrollytelling narrativo en el que el personaje de La Revoltosa habla de tú a tú, en primera persona, según se avanza por la página. Así, la web se concibe como una experiencia de marca, no un folleto digital. Cada sección avanza en la historia, en el tono, en la personalidad: entras desconociendo la marca y sales con la sensación de haber conocido a alguien.
Acción de marca: En busca de la folclórica del siglo XXI
Uno de los objetivos de waka y de Refrescos del Atlántico es el de reivindicar La Revoltosa como parte esencial de nuestra cultura popular. Junto con La Juan Gallery, waka ha creado una serie de acciones culturales en plazas de la Comunidad de Madrid cuyo objetivo es reivindicar la verbena como espacio para todos.
La folclórica del siglo XXI es un certamen que surge como una excusa irresistible para volver a la plaza con una acción viva, divertida y compartida. Durante varias semanas, y a través de una convocatoria abierta en redes, un grupo de finalistas que propondrán su propia forma de habitar la plaza: nuevas voces, nuevas maneras de cantar y nuevas lecturas del folclore.
Las tres semifinales: el 26 de junio en el cine de verano de La Bombilla (Madrid); el 3 de julio en la plaza de Palacio (Alcalá de Henares) a las 20 h, el 8 de julio en Casa de Cultura Giralt Laporta (Valdemorillo) a las 20 h. Y la gran final, el 16 de julio en el cine de verano de La Bombilla (Madrid).





