Campañas de Marketing

McDonald’s rinde tributo a las patatas fritas robadas en esta minimalista campaña

Alumbrada por la agencia TBWA\Zúrich, la nueva campaña de McDonald’s enarbola con orgullo la bandera del minimalismo.

McDonald's Sacrifry

ESCRITO POREsther Lastra

FECHA PUBLICACIÓN

Es una verdad universal que de las patatas fritas de McDonald’s disfrutan no solo quienes tienen a bien pedir (y pagar de su propio bolsillo) este sabroso manjar, sino también todos aquellos que están a su alrededor. Ante la proximidad de las patatas fritas de la marca de los arcos amarillos, nadie puede resistirse a picotear (con más o menos descaro) lo que hay en el envase (del que emana, al fin y al cabo, un aroma absolutamente inconfundible).

En base a esta observación (que más de uno y más de una habrán vivido probablemente en primera persona) McDonald’s ha alumbrado una campaña de publicidad exterior que coloca en primerísimo plano los hurtos de patatas fritas.

La campaña, bautizada con mucho ingenio con el nombre de «The Sacrifry», rinde tributo a todas esas patatas fritas que se escapan del envase original para ser hurtadas por personas diferentes de sus legítimos propietarios.

McDonald's Sacrifry
McDonald's Sacrifry
McDonald's Sacrifry
McDonald's Sacrifry

Alumbrada por la agencia TBWA\Zúrich y lanzada en Suiza, nueva campaña de McDonald’s enarbola con orgullo la bandera del minimalismo (elevado a la máxima expresión). En cada uno de los anuncios que componen la campaña aparece una sencilla bolsa de patatas fritas de McDonald’s sobre fondo blanco. Hay, no obstante, un detalle que, aunque sutil, captura de manera inmediata la atención del espectador. En todos los anuncios hay una patata frita fuera de lo bolsa (para sugerir que ésta ha sido vilmente robada por alguien con las manos muy largas).

Las patatas fritas retratadas en la campaña cobran vida de la mano de palabras estampadas en fuentes tipográficas de color amarillo que representan diferentes situaciones (o distintos tipos de robos).

En uno de los anuncios la patata frita que está fuera de la bolsa porta la nomenclatura de «seagull» (gaviota), mientras que el resto responde a la denominación de «tourist» (turista), evocando, por lo tanto, la imagen (extraordinariamente habitual) de un turista siendo «atracado» por una gaviota.

McDonald's Sacrifry

Otros anuncios, aluden, por su parte, a distintas situaciones en las que los robos de patatas fritas están igualmente a la orden del día: un pasajero subiéndose a un taxi y siendo conminado por el conductor a compartir su bolsa de patatas fritas, o ese abuelo que no puede evitar picotear las patatas fritas de su nieto.

La principal fortaleza de la campaña de McDonald’s es probablemente su simplicidad, pues los anuncios que forman parte de ella se apoyan en elementos tan simples como eficaces: la característica silueta de las bolsas de patatas de la cadena de hamburgueserías y la omnipresencia del rojo y el amarillo (que son los colores más reconocibles de la marca de comida rápida).

Sin utilizar apetecibles primeros planos las patatas fritas de McDonald’s y renunciando igualmente a los eslóganes intrusivos la campaña habla por sí sola y con muy pocos elementos logra conjurar en la mente del espectador imágenes de robos de patatas fritas.

Con muy pocos elementos McDonald’s consigue retratar a la perfección una situación con la que todos hemos tenido que bregar en alguna ocasión: la de pedir patatas fritas y tener que compartirlas (muy a nuestro pesar) con otras personas.

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