¿Es posible promocionar una película de terror sin mostrar ninguna de las abracadabrantes escenas que se abren paso en su metraje y que son a la postre el principal reclamo para el espectador? Es complicado, pero en modo alguno imposible y así lo ha demostrado recientemente Paramount en campaña para promocionar la película Primate, que recala el próximo 6 de febrero en los cines españoles.
El eje central de esa inusitada campaña promocional no son imágenes del largometraje como cabría esperar a bote pronto sino los sobresaltos, los gritos y las caras de susto de los espectadores durante el visionado del filme (y que son la prueba fehaciente de que Primate da efectivamente muchísimo miedo).
Sin embargo, la campaña de Paramount para Primate no destaca única y exclusivamente por su rompedor punto de vista (que coloca bajo los focos al espectador y no lo que se proyecta en la pantalla grande) sino también porque toma la forma de una felicitación navideña extraordinariamente atípica.
El vídeo que constituye el eje central de la campaña, que ha visto la luz recientemente en Francia, está editado como si fuera una felicitación de año nuevo. Y la música festiva que suena en el vídeo contrasta vivamente con el desfile de rostros contraídos por el horror que allí se abren paso.
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La idea en la que echa anclas la nueva campaña de Paramount para Primate se basa en un mecanismo tan sencillo como eficaz: sugerir en lugar de mostrar. Y aunque en la campaña las escenas de la película brillan por su ausencia, el impacto que estas provocan en el espectador es tan contundente como omnipresente. Al fin y al cabo, los gritos y los ojos abiertos como platos del espectador dan buena cuenta del excepcional nivel de tensión y violencia de la película.
Concentrándose en las emociones (sin trampa ni cartón) del espectador durante la proyección de la película, la campaña de Primate se aleja además de promesas vacías normalmente presentes en la publicidad y captura de manera extraordinariamente certera lo que el espectador va a sentir durante su visionado.
El hecho de que la campaña tome la forma de felicitación navideña añade a la campaña una gruesa pátina de humor negro, lo cual la hace también en último término más perturbadora y memorable.
Además, desear al espectador feliz año (y también buena salud) mostrándole simultáneamente las reacciones casi traumáticas de otras personas al visionado de Primate resulta deliberadamente irónico. Apoyándose en esta estrategia Paramount logra que Primate despierte la curiosidad no solo de los fans más acérrimos del cine de terror sino también de quienes no ven habitualmente este género y desean (para variar) morirse de miedo frente a la gran pantalla.
La activación de Paramount pone asimismo de relieve que el cine de terror es en muchos sentidos una experiencia colectiva en la que miedo es absolutamente contagioso y resulta también definitivamente más llevadero en compañía de otras personas.





