La guerra entre Elon Musk y Sam Altman suma un nuevo capítulo. Un jurado federal en California ha rechazado la multimillonaria demanda presentada por Musk contra OpenAI al considerar que llegó demasiado tarde para denunciar el supuesto incumplimiento del proyecto original de la compañía. El fallo despeja uno de los mayores obstáculos legales para la empresa creadora de ChatGPT.
La jugada le ha salido mal al empresario, porque con esta decisión judicial, no solo Sam Altman toma una bocanada de aire, sino que OpenAI se estabiliza sin palos en la rueda como uno de los grandes actores de la inteligencia artificial en plena carrera por dominar el sector.
¿En qué se basaba la demanda de Elon Musk contra OpenAI?
En un intento de frenar a uno de los grandes protagonistas en el campo de la IA, Elon Musk acusó a OpenAI de haber traicionado su misión fundacional. La compañía nació en 2015 como una organización sin ánimo de lucro centrada en desarrollar inteligencia artificial para el beneficio de la humanidad y fue fundada por figuras como Sam Altman, Greg Brockman, Ilya Sutskever y el propio Musk.
Tras abandonar OpenAI en 2018 por desacuerdos internos, totalmente ya desvinculado y con una relación muy deteriorada con su cúpula, Musk demandó a la empresa en 2024 alegando que Altman y Brockman habían convertido a la entidad en un negocio multimillonario. En 2019, crearon una división «for profit» para poder captar capital y financiar el enorme coste de potenciar modelos de IA como ChatGPT. Desde entonces, ha recibido miles de millones de dólares de inversión, especialmente de Microsoft. Musk reclamaba hasta 150.000 millones de dólares e incluso pedía la salida de Altman de la dirección.
Una resolución que trunca las intenciones de Musk
Sin embargo, el jurado no ha llegado a valorar el fondo de las acusaciones por concluir que Musk ha esperado demasiados años para presentar la demanda y que las reclamaciones han prescrito.
Por su parte, el magnate ya ha anunciado que recurrirá la sentencia y ha afirmado en la red social que posee, X, que «el jurado nunca falló realmente sobre el fondo del caso, sino solo sobre una tecnicidad de calendario», por lo que está dispuesto a seguir adelante. El mensaje encaja con una estrategia que Musk mantiene desde hace años: cuestionar públicamente el rumbo de OpenAI mientras impulsa sus propios proyectos de inteligencia artificial, como xAI.
El fallo del jurado da un respiro a OpenAI en un momento decisivo. La compañía se encuentra inmersa en un momento de expansión agresiva y prepara el terreno para una posible salida a bolsa que podría convertirse en una de las mayores de la historia reciente. El juicio amagaba con alterar por completo la estrategia y su posicionamiento en el tablero, pero la amenaza ha quedado pulverizada. Con la demanda fuera de juego, OpenAI mantiene intacta su hoja de ruta frente a competidores como Google, Meta o Anthropic, que también aceleran inversiones millonarias para liderar la próxima generación de IA.
Un juicio que expuso la guerra de egos en Silicon Valley
Durante tres semanas, el tribunal se convirtió en una ventana privilegiada a las tensiones internas que marcaron los orígenes de OpenAI y se han aireado múltiples asuntos. En estas sesiones, han declarado figuras clave del sector tecnológico, incluido el CEO de Microsoft, Satya Nadella. Los abogados de OpenAI intentaron demostrar que Musk conocía desde hacía años los planes para convertir la empresa en una estructura con ánimo de lucro. Incluso, salieron a la luz documentos que mostraban cómo el propio Musk habría intentado integrar OpenAI dentro de Tesla antes de abandonar la organización en 2018.
El proceso también ha dañado la imagen pública de Altman, dado que la defensa de Musk ha tratado de presentar al CEO de OpenAI como una figura poco fiable, capaz de adaptar su discurso según el contexto. Aunque el jurado terminó dando la razón a la empresa, el juicio ha amplificado las dudas sobre el liderazgo y la transparencia de una de las personas más influyentes del boom de la IA.





